miércoles, 14 de diciembre de 2011

Violación, querida. Querida violación.

No pensaba escribir y esa es la verdad. Pero decidiste asomarte y ya este blog no puede ser igual. Su voluntad de diario quedó violada, ahora no sabe -no sé- cómo hacer, qué decir.
¿Entonces qué?
No lo sé, creo que has de decírmelo tú. Hay cosas, no es difícil de adivinar, que no te hubiese dicho; que costarían más de un interrogatorio, más de un silencio, más de una intimidad compartida.
Estoy muerto de miedo y esa es la verdad. Este blog empezaba a'costumbrarse a su desnudez y ahora ha de vestirse, de alguna manera ha de vestirse. Nunca fué diario pero sí era guardado en un cajón; la luz no sabe -no sé- cómo le sentará.
Tendrás, de nuevo, que decírmelo tú. Hay cosas que te repetiré, cosas que seguirás teniendo que adivinar como bruja que dices ser; los interrogatorios, los silencios, las intimidades compartidas tendrán que hablar de un yo que te toca inventar... no sabes en la que te has metido, equis-dé.

Sesenta y seis
sesenta y siete
fragmentos de mí
y yo sin saber qué decir.

Callo porque tengo nueva voz y no la recozco. Miedo, mucho miedo, palabras nuevas, gramática distinta, ¿quién soy? ¿quiénes somos? ¡Auch! Cuéntame.

1 comentario:

Anónimo dijo...

http://antisilentium.blogspot.com/2011/12/el-miedo.html