lunes, 27 de abril de 2009

Y nada más.

Este es mi maravilloso espacio. ¡Ey, Joe, no acabo de escuchar el ritmo! Calla viejo y dale, dale a esa guitarra... Raymond, tu me comprendes ¿no? Tu comprendes como yo te comprendería a tí. No digas nada, lo sé. ¿Escuchais esa trompeta? Ese vaivén hipnótico, esa cadencia de cuna. Venga hombre, ¿no lo escuchais? Dice, beng, dice, dice... beng, luego... beng. A veces se cuela y se vuelve melódica, demasiado melódica, se vuelve chicle masticado.
Incomparable el sonido de los dibujos animados de Tom y Jerry, de los aristogatos, de un parís de ocklahoma. Un piano que parece un bajo, y trompetas solistas que hacen de guitarras eléctricas. Un sonido de comunidad, de pie autónomo, aquí no hay nada rompedor, no es la cultura de la estrella bajo los focos, this is the scene of the black soul family. Baja el ritmo, se habla, se vive un ratico de rentas... como disfrutando del regusto de un fuerte licor y luego, luego ¡wham! trompetas y bajos, trompetas y bajos.
Una voz hecha de carácter, de gritos proferidos. Calma ahora cuando canta, y grita al cielo en un eeyyyey... Diálogo de una guitarra eléctrica nada chillona, unas trompetas y un órgano. Sonido de trompeta mantenido, que flota en el ambiente y acaba por subir y adecuarse a la melodía del cantante. El hombre canta de desahucios, de emigrar, todo en un bar con luz amarilla pero tenue, nublada de un humo de puro caro, propiedad del rico gordo sentado al fondo.
Un banjo sigue, como si de un eco se tratase, lo cantado por el hombre negro de voz rota. Hombre que parece estar demasiado pegado a cámara, como si en el plano de cámara se le viese solo una camisa sucia. Se intuye que un barba grisácea y ruda deja cantar a una boca seca y agrietado encima de cámara, o delante, o como querais.
Ahora, ¿ahora qué? ahora el blues clásico. Armónica y voz negra y llena. No canta a menudo, prefiere dialogar con el vacío de la noche que a veces responde en boca de algunos entusiastas del público que con voz aburrida responden ¿y qué te pasó? Ahora deja paso al señor Hopkins ¿what you gonna do about it mister Hopkins? bla, bla.. blabla, narra that woman, por las turbulencias de la armónica y una guitarra quizás algo más aguda de lo habitual algo malo pasó, pero da igual. Sigue el negro,gambling man y parece frenar en un diálogo, los instrumentos responden, frenan y asumen que ya no habrá voz por mucho más tiempo, son sus últimos acordes y los disfrutan, agonizan en un espectáculo que se sabe finito. Falsa alarma, todo sigue son I dont win much money but son I think ill buy you a bottle of wine... jeje mgrjum woman as nice you could be... take it somebody, armónico took it, "¡every body!" every body no estaba y siguió armónica hasta una sombría muerte celebrada con un whuoooou.
Y nada más.