Os presento mi libro preferido. Más que mi libro preferido es el libro que siento más mío de todos los que conozco, y no me refiero a su autoría. Vereis, este libro fue comprado por impulso, digamos que por intuición, después de un largo paseo por Madrid, en mi querida casa del libro y es el culpable de mi amor platónico por Gonçalo M. Tavares.
Y hoy quiero compartirlo con vosotros. Esta es mi selección:
Mis convenciones compartidas: El clavo.
El señor Valéry conocía a personas arrogantes y no le gustaban.
Para el señor Valéry, arrogante era la persona que se creía mejor que su tarea, ya se tratara de servir mesas, escribir, o pintar un cuadro.
El señor Valéry explicaba:
-Conozco a personas que van por la calle como si hicieran un favor al acto de caminar. Es peligroso creernos mayores que nuestra tarea -explicaba el señor Valéry.
-Si nuestra tarea consiste en clavar un clavo en la pared...
(y dibujaba)
[dibujo de un martillo a punto de golpear un clavo]
-... y nos creemos más inteligentes que esa tarea, corremos el riesgo de fallar el golpe y dar de lleno en nuestro propio dedo.
-Pero tampoco podemos considerarnos menos inteligentes que nuestra tarea, pues por inhibición corremos el riesgo de fallar de nuevo, y así volver a dar de lleno en nuestro propio dedo.
-Por eso -concluía el señor Valéry-, yo me considero, en cualquier situación, al mismo nivel que la tarea. Ni soy su jefe, ni su empleado, Mi tarea y yo somos cosas con igual inteligencia que en un momento dado comparten destino.
Y nada más.
El señor Valéry, tras esta disertación filosófica, se quedó sin aliento de tan feliz que estaba.
Lecciones que aprender: la competición.
Al señor Valéry no le gustaba competir.
Solía decir, al respecto de cualquier competición, que todas las clasificaciones eran malas del primer al último puesto
Y se preguntaba:
-¿Ganar a los demás para qué? ¿Perder frente a los demás por qué?
-Prefiero ser viceúltimo o subúltimo -apostillaba con ironía.
Y explicaba:
-Solo existe justicia en una competición si todos parten de condiciones iguales. Pero eso no existe, sabido es. Y si todos fuesen iguales, ¿cómo podría uno quedar por delante de otro? En una competición las personas siempre acaban como habían empezado. -concluía el señor Valéry.
Y el señor Valéry añadía:
-A mí lo que me gustaría sería ver una carrera de cien metros en la que cada pista terminase en un punto distinto.
-Imaginad cuatro pistas de cien metros que fuesen así...
(y dibujaba)
[se ven dos líneas formando una cruz con flechas en los extremos que apuntan cada una a un puntito]
-De este modo -proseguía el seño Valéry-, al acabar la competición, cada atleta comprendería mejor qué le esperaba al día siguiente. Aunque ganara la competición, acabaría la carrera solo, lo que en sí es una pequeña lección de vida.
Y tras esta afirmación algo ambigua, el señor Valéry retomó su paseo diario, el cuerpo ligeramente encorvado, el sombrero calado hasta las orejas, y solo, completamente solo, como siempre.
A veces me siento el mismísimo señor Valéry: El truco.
El señor Valéry siempre vestía de negro. Él explicaba:
-Al verme de negro, la gente cree que estoy de luto y, por compasión, no me envía más sufrimiento.
Y añadía:
-No se puede sufrir el doble de mucho. Ese es, de hecho, el único motivo por el que alcanzo a ser feliz en determinados días: mi traje de luto los engaña. Y siempre es buena sensación engañar a los más fuertes -añadía, orgulloso, el señor Valéry, aunque nadie sabía exactamente a quién se refería. El señor Valéry, sin embargo, insistía:
-Es como una reacción química.
Y dibujó
[Dibujo de un rectángulo separado en dos mitades, una negro a la izquierda y el otro blanco a la derecha]
-Si a un lado todo está oscuro y al otro todo claro, la tendencia es que el lado oscuro ofrezca oscuridad al lado claro, y que el lado claro ofrezca claridad al lado oscuro. Al cabo de un tiempo, se llega a un equilibrio.
(Llegados a este punto, el señor Valéry hizo otro dibujo)
[Dibujo de un rectángulo rayado con una división por la mitad]
-Mi truco -decía el seor Valéry mientras, distraído por sus razonamientos, se ponía un traje blanco-, mi truco -decía él- es ir siempre de luto. Para atraer la alegría.
De nuevo encarnado...: La taza de café.
Al señor Valéry le gustaba mucho el café. Para el señor Valéry, trabajar y beber café eran la misma cosa. Su trabajo, a partir de cierto momento, consistía en beber café.
Solía decir:
-Sin café no logro trabajar. -Y quienes lo oían lo creían dependiente de esa sustancia para hacer cualquier otra cosa.
Pero no.
El señor Valéry explicaba:
-Un cuerpo es más exacto cuantas menos tareas realiza.
Y aclaraba, haciendo gala de las ideas filosóficas de las que tanto se enorgullecía:
-Una causa vale menos que un efecto, y un efecto vale menos que un hecho sin causa.
Por eso actuaba sin pensar en los efectos de su acción. Actuaba porque le gustaba la acción que hacía. Y con eso le bastaba.
El señor Valéry decidió entonces dibujar una taza de café para demostrar su teoría
[Dibujo de una taza]
Tras concluir el dibujo, se dijo a sí mismo:
-Hay días en los que no entiendo nada de mí mismo.
Y como se sentía confuso, el señor Valéry decidió irse a tomar otro café.
-Es un modo de resolver las cosas -pensaba.
Y el mejor de todos, el último: la tristeza.
Pero esto mejor lo leéis por vuestra cuenta que los dibujos juegan un rol muy importante, pero sin duda ilustra a la perfección una buena metáfora de la vida. Por fin recibe mi libro favorito su merecido tributo. Ciao.
lunes, 31 de marzo de 2008
viernes, 28 de marzo de 2008
Y parece irresistible.
Cuando me creía indestructible. Silueta de ensueño, miradas cegadoras, erótica madurada. Indiferencia pasional. Fuego seco y azul, dignidad ardiente.
Encarcelada en un mundo sin imaginación. Atrapada en una imaginación sin fin. Inocencia perdida, sublimada en mujer del nuevo mundo. Madre allá, mujer aquí, esposa en ninguna parte. Terremotos paralizantes agitan y dominan. Muro de cristal, espejo a veces. Mujer con ideales poligámicos, esclavizada a un amor fatal. Atractivo exhuberante, mirada felina, destila estilo, guiña, ríe, y goza. Su silencio callaría un ejército entero.
Cine y evasión, pasiones fugaces, ella. Autismo carismático, fondo amorfo, amor angustiado, efectos de fuerzas pasionales encarnadas en mujer fatal, en mi mito fatal. Solo podía durar un ratito, murió antes del 1 de Noviembre, y yo lo sabía. Jamás volverá, no debe, no quiere ni puedo.
Lo parece... y lo es. Volví.
Encarcelada en un mundo sin imaginación. Atrapada en una imaginación sin fin. Inocencia perdida, sublimada en mujer del nuevo mundo. Madre allá, mujer aquí, esposa en ninguna parte. Terremotos paralizantes agitan y dominan. Muro de cristal, espejo a veces. Mujer con ideales poligámicos, esclavizada a un amor fatal. Atractivo exhuberante, mirada felina, destila estilo, guiña, ríe, y goza. Su silencio callaría un ejército entero.
Cine y evasión, pasiones fugaces, ella. Autismo carismático, fondo amorfo, amor angustiado, efectos de fuerzas pasionales encarnadas en mujer fatal, en mi mito fatal. Solo podía durar un ratito, murió antes del 1 de Noviembre, y yo lo sabía. Jamás volverá, no debe, no quiere ni puedo.
Lo parece... y lo es. Volví.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Vuelta al volver.
Lectura automática dicen que se llama, yo no lo llamo. Viene, solo por el desiero lejano, completando ese panorama típico del oeste americano, entre catuses, haciendo sombra al sol inmenso. Rocas, hierbajos, sequedad y un sombrero, suficiente, pero no bastante. ¿Imposible? Probablemente, vete.
Conservo unos e-mails del verano, son de Laura y me pide ayuda para redactar mejor las preguntas de Fuentes, fracasé. Al final al profesor le gustó más su respuesta inicial que la artificial después reproducida. Da igual, eso no me interesa ni me importa. Esas páginas recuerdan un pasado distinto que lentamente se difumina y acabará siendo leyenda, olvidada e interpretada, llegará el día en que esa mágica relación no sea más que un lío más entre tantos. Una pasión efímera de un corazón jóven e inmaduro. Será así, no lo dudeis público inexistente.
Yo no quiero que eso pase. "Ik houw van jouw", ¿aparezco cuando escucha ese ritual shamánico de amor que es un "te quiero"? Sí, en holandés sí. Y me gusta.
En el ahora somos inmortales, en lo particular y efímero importantes, en la abstracción un éxodo fugaz entre dos nadas.
Música, música sentida y de verdad, gran antídoto contra la melancolía, gran aliada de ella también. Joder con Laura, ella no tiene culpa de nada, cuando digo "joder con Laura" me refiero a mi obsesión, estoy harto. No puedo olvidarla, incluso cuando me esfuerzo y lo consigo, mis sueños se encargan de reproducirla otra vez. Reproducción cruel, ¡que vil es mi subconsciente si es cierto que existe! Es inevitable sentirse un fracaso de proyecto varonil cuando pienso en ella, pero tampoco es plan de recordarlo y avinagrarlo constantemente ¿no?
Fracasado, un hombre fracasado. ¿Cómo es que me siento seguro y optimista a ratos, depresivo y fracasado en otros? No lo veo normal...
No hubo escritura automática, cuesta. Mañana veré a Savater otra vez. Mola. Bueno... aquí lo dejo, que estoy escuchando a Chris tocar su canción y mola mucho más. Os echo de menos, echo de menos a gente que no sé muy bien quienes son. No juego, no es palabrería barata, solo es difícil de describir. Os digo adios. Ciao.
Conservo unos e-mails del verano, son de Laura y me pide ayuda para redactar mejor las preguntas de Fuentes, fracasé. Al final al profesor le gustó más su respuesta inicial que la artificial después reproducida. Da igual, eso no me interesa ni me importa. Esas páginas recuerdan un pasado distinto que lentamente se difumina y acabará siendo leyenda, olvidada e interpretada, llegará el día en que esa mágica relación no sea más que un lío más entre tantos. Una pasión efímera de un corazón jóven e inmaduro. Será así, no lo dudeis público inexistente.
Yo no quiero que eso pase. "Ik houw van jouw", ¿aparezco cuando escucha ese ritual shamánico de amor que es un "te quiero"? Sí, en holandés sí. Y me gusta.
En el ahora somos inmortales, en lo particular y efímero importantes, en la abstracción un éxodo fugaz entre dos nadas.
Música, música sentida y de verdad, gran antídoto contra la melancolía, gran aliada de ella también. Joder con Laura, ella no tiene culpa de nada, cuando digo "joder con Laura" me refiero a mi obsesión, estoy harto. No puedo olvidarla, incluso cuando me esfuerzo y lo consigo, mis sueños se encargan de reproducirla otra vez. Reproducción cruel, ¡que vil es mi subconsciente si es cierto que existe! Es inevitable sentirse un fracaso de proyecto varonil cuando pienso en ella, pero tampoco es plan de recordarlo y avinagrarlo constantemente ¿no?
Fracasado, un hombre fracasado. ¿Cómo es que me siento seguro y optimista a ratos, depresivo y fracasado en otros? No lo veo normal...
No hubo escritura automática, cuesta. Mañana veré a Savater otra vez. Mola. Bueno... aquí lo dejo, que estoy escuchando a Chris tocar su canción y mola mucho más. Os echo de menos, echo de menos a gente que no sé muy bien quienes son. No juego, no es palabrería barata, solo es difícil de describir. Os digo adios. Ciao.
martes, 25 de marzo de 2008
25.
Me he fijado que con esta entrada firmaré 25. Increible, nunca pensé que llegaría a tanto, teniendo en cuenta mi inconstancia llegar a 25 entradas es casi un milagro.
Sí, tengo algo más que decir que simplemente regocijarme en mis records personales. Hoy es día 25 de Marzo y hace una hora empezó mi clase de historia de la filosofía medieval en la cual debería estar, el despertador no estaba de acuerdo.
Querido blog, ¿qué me has aportado?
Más que nada, es decir, algo... seguro. Algo más que algo, seguro también. Tapiz de quejas, parque de atracciones personal, diario, confesionario, ha sido divertido, incluso creo que hay entradas que merecen la pena, "¿Qué escribes?" por ejemplo.
Asi que aquí estoy, adormilado y escribiendo, preguntando e insistiendo en mi soledad. Escribir es un acto solitario, acostumbrarse a él, incluso necesitar de él, es pues, ¿cómo decirlo?... ¿marginarse?
Quizás, ¿y qué? Eso, ¿qué tiene de malo sentirse marginado? Nada, sentirse, nada.
El pasado reciente llamó a mi puerta ayer, y esta vez fue un placer su visita. Adoptó la forma de un mail que llevaba por título "las doce y diez", que tras estrujarme un rato la imaginación resultó ser la hora en la que fue redactada y no el título de una canció de Sabina como pensaba en un principio. Firmado por Sara, el mail fué para mí una inyección de confianza, de alegría y de optimismo.
Curioso, la fecha de nuestra última conversación y la de la inaugarición de este blgo debe ser casi la misma. ¿Y te acuerdas? No, pero es un suponer, y además, ¿quién dijo que la verdad importara?
Bueno, clausuro que tengo que ir a la facultad. Tengo porque quiero, no hay otra razón... pues eso. Adios, que diga... ciao.
Sí, tengo algo más que decir que simplemente regocijarme en mis records personales. Hoy es día 25 de Marzo y hace una hora empezó mi clase de historia de la filosofía medieval en la cual debería estar, el despertador no estaba de acuerdo.
Querido blog, ¿qué me has aportado?
Más que nada, es decir, algo... seguro. Algo más que algo, seguro también. Tapiz de quejas, parque de atracciones personal, diario, confesionario, ha sido divertido, incluso creo que hay entradas que merecen la pena, "¿Qué escribes?" por ejemplo.
Asi que aquí estoy, adormilado y escribiendo, preguntando e insistiendo en mi soledad. Escribir es un acto solitario, acostumbrarse a él, incluso necesitar de él, es pues, ¿cómo decirlo?... ¿marginarse?
Quizás, ¿y qué? Eso, ¿qué tiene de malo sentirse marginado? Nada, sentirse, nada.
El pasado reciente llamó a mi puerta ayer, y esta vez fue un placer su visita. Adoptó la forma de un mail que llevaba por título "las doce y diez", que tras estrujarme un rato la imaginación resultó ser la hora en la que fue redactada y no el título de una canció de Sabina como pensaba en un principio. Firmado por Sara, el mail fué para mí una inyección de confianza, de alegría y de optimismo.
Curioso, la fecha de nuestra última conversación y la de la inaugarición de este blgo debe ser casi la misma. ¿Y te acuerdas? No, pero es un suponer, y además, ¿quién dijo que la verdad importara?
Bueno, clausuro que tengo que ir a la facultad. Tengo porque quiero, no hay otra razón... pues eso. Adios, que diga... ciao.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Monótonía con dos accentos porque sí...
Un tanto cansado de escribir y pensar siempre lo mismo. Monótono, me considero cada vez más monótono, aburrido. Es frustrante considerarse a uno mismo aburrido, y más teniendo veinte años y más aún cuando te has pasado la mayor parte de tu pasado dando razones de porqué no lo eres y nunca lo serás. Bien visto es frustrante, doloroso y perverso.
Ocurre, cada vez más a menudo, que uno cambia de opinión sobre las cosas. Las cosas... todas en general, desde los temas más sublimes y aburridos hasta los más cotidianos y vitales. Me basta con leer un libro, ver una película o simplemente improvisar una conversación para cambiar todo mi sistema de pensamiento.
Hace poco me sentí inspirado para escribir una obra "de verdad". No lo hice, probablemente fuese un sentimiento poco explorado, probablemente ese sentimiento fue más funcional que verídico.
Otro día quiero hablar del pragmatismo emocional. ¿Es viable? De momento clausuro esta entrada aquí. Una entrada corta, pero al menos vuelvo a escribir.
¿Sigo enamorado? Ciao.
Ocurre, cada vez más a menudo, que uno cambia de opinión sobre las cosas. Las cosas... todas en general, desde los temas más sublimes y aburridos hasta los más cotidianos y vitales. Me basta con leer un libro, ver una película o simplemente improvisar una conversación para cambiar todo mi sistema de pensamiento.
Hace poco me sentí inspirado para escribir una obra "de verdad". No lo hice, probablemente fuese un sentimiento poco explorado, probablemente ese sentimiento fue más funcional que verídico.
Otro día quiero hablar del pragmatismo emocional. ¿Es viable? De momento clausuro esta entrada aquí. Una entrada corta, pero al menos vuelvo a escribir.
¿Sigo enamorado? Ciao.
domingo, 2 de marzo de 2008
Leer despacio.
Esta es la mañana de domingo más soleada que recuerdo. Debió de aparecer cuando me dormía al amanecer, confundido y aturdido por la noche. Tres tragos de una cerveza agria no son causas suficientes para explicar ese estado, una profunda e interesantísima conversación con David, sí. Pero en cuestiones humanas es difícil, espero que también imposible, diseccionar la vida, o mejor, los comportamientos en relaciones causa/efecto. ¿Por qué digo esto? Porque no sé bien si fue el volver a disfrutar de la conversación de David o la noticia más predecible para mi inconsciente la causa efectiva de mi... de mí aturdimiento supongo.
La noticia más predecible por mi inconsciente era y es, creo, la vuelta de Alejandro y Laura a un vínculo afectivo que convencionalmente se llama "están liados" o algo por el estilo, perdonad la imprecisión, todavía me dura la confusión.
No ayuda salir de "fiesta" con el grupo más numeroso de mi vida, éramos trece creo, y sí, es el grupo más numeroso, y sin embargo sentirse ajeno, aislado, como viviendo en un mundo paralelo. David me acompañaba, de hecho me acompañaba desde las cinco de la tarde, con él vi dos películas de Woddy Allen (creo que se escribe así "woddy"), cenamos en el telepizza, nos reimos de su olvido de llaves y caminamos muchos, muchísimos kilómetros.
No es país para viejos, quizás. No es país para existencialistas angustiados, seguro. Sí lo es para todos aquellos que gustan de imitar escenas de Woddy (perdonad si no se escribe así) en el cual se discute acaloradamente sobre "cultura". Para mí no es más que un escenario más para librar pequeñas batallas entre egos, liberar líbido y además, por si fuera poco... te da una motivación de ver esas películas que jamás verías si no estuviese en un posible guión de estas absurdas tertulias. Kubrick, Bethoveen, Woddy (¿se escribe así?) etc. aparecían y desaparecían de la conversación como si se trataran de vecinos o familiares cercanos.
Teníamos derecho de exiliarnos ¿no? Yo creo que sí. Hablar con David jamás te dejará indiferente, cada palabra es sincera, hay entre nosotros esa confianza fraternal, absolutamente genial en la que los silencios dejan de ser incómodos, confianza solo alcanzable por la honestidad. Gracias a esa honestidad escuchar a once (más bien son seis o siete pero se entiende la idea...) ansiosos "amigos" que pretenden impresionar -y a veces lo consiguen, incluso a David y a mí, me guardaré las razones de esa impresión, pero impresionan- gracias a esa honestidad decía, las batallitas resultan ridículas.
Me examino este domingo preguntándome si me siento mal o no. Escribo más despacio, escucho al Quique tranquilo de Salitre, y me siento cómodo, y me siento viejo. No es algo malo sentirse viejo un domingo, yo diría que es algo normal, más o menos, al menos. Si pienso en los momentos que estuve con Laura, los felices se entiende, sí lo paso mal. No es que me sienta engañado, simplemente ha vuelto ha vencer un personaje de Woddy (se escribe así, creo...) sobre un personaje humilde, normal, limpio diría incluso. Si pienso en todo lo que ha pasado como si fuese una sola imágen panorámica, lo entiendo todo tan bien, que me sobra la emoción, algo que no tiene misterio no emociona y esto es sin duda una lección importante para mí.
Gracias a pasarlo mal he madurado, me atrevo incluso a afirmarlo, suena paradójico, pero creo ahora que el hecho de afirmar que he madurado, siendo yo (con mi miedo al tiempo y al abandono de la inocencia) es la prueba definitiva de su veracidad y consumación.
Dudo que haya escrito así alguna vez en mi vida. Las palabras surgen, despacio, sin prisa, y así se ha de leer, con tiempo, en un domingo soleado encerrado en un cuarto sin luz, cegado por la pantalla. Con una melancolía madurada. Y hay que reirse de la frase, melancolía madurada. He cambiado mucho.
También he ido a Amsterdam, y allí aprendí mucho también, lo pasé a lo grande, cambié de vida pero sigo sin poder zambullirme en el desenfreno si no es ayudado por el alcohol, triste pero cierto. Como tantas cosas...
Cumplo 10 días aproximadamente del inicio de este viaje. El lunes o quizás ya hoy clausuro el desenfreno e inauguro la monotonía, si puedo al menos. ¿Qué me gusta a mí? No es el discutir sobre lo que me gusta, eso lo tengo superado. Tampoco espero que sea discutir sobre lo que no me gusta, o el porqué de que no me guste. Se trata en el fondo de una necesidad de ego, de autoconfirmación, me siento desigual a los demás (y no incluyo en los demás a David) no simplemente desigual, me siento auténtico, valiente y digno, a sabiendas de que mi vida no es por ello más feliz, ni más moral, es simplemente más dura y más auténtica también. Por explicarlo con una imagen, que siempre ayuda, me siento como el hombre que elije el exilio con mirada condescendiente a todos los que se quedan allí y miran con pena, él sabe "verdades" que no hacen ningún bien a nadie, y menos a quién no puede sufrirlo, pero esas verdades no dejan de ser lo que son y legitiman de alguna forma toda una tragedia. No es una simple justificación seudo-filosófica de un montón de neuras y traumas, ojalá.
Renuncio poco a poco a sentirme como me sentí, a reencontrarme con la nostalgia, afronto la verdad en un acto de valentía que requiere la desmitificación de muchos ideales y sobre todo la renuncia a la inocencia. ¿Se puede ser consciente de ser feliz? De alguna forma me siento fragil, de otra me siento sabio. He renunciado, junto a muchas cosas más, como habreis visto, a la humildad. Me siento sabio y lo digo, pero nadie dijo nunca que el sabio tenía que ser feliz, o en otras palabras, yo no soy griego. Ciao.
La noticia más predecible por mi inconsciente era y es, creo, la vuelta de Alejandro y Laura a un vínculo afectivo que convencionalmente se llama "están liados" o algo por el estilo, perdonad la imprecisión, todavía me dura la confusión.
No ayuda salir de "fiesta" con el grupo más numeroso de mi vida, éramos trece creo, y sí, es el grupo más numeroso, y sin embargo sentirse ajeno, aislado, como viviendo en un mundo paralelo. David me acompañaba, de hecho me acompañaba desde las cinco de la tarde, con él vi dos películas de Woddy Allen (creo que se escribe así "woddy"), cenamos en el telepizza, nos reimos de su olvido de llaves y caminamos muchos, muchísimos kilómetros.
No es país para viejos, quizás. No es país para existencialistas angustiados, seguro. Sí lo es para todos aquellos que gustan de imitar escenas de Woddy (perdonad si no se escribe así) en el cual se discute acaloradamente sobre "cultura". Para mí no es más que un escenario más para librar pequeñas batallas entre egos, liberar líbido y además, por si fuera poco... te da una motivación de ver esas películas que jamás verías si no estuviese en un posible guión de estas absurdas tertulias. Kubrick, Bethoveen, Woddy (¿se escribe así?) etc. aparecían y desaparecían de la conversación como si se trataran de vecinos o familiares cercanos.
Teníamos derecho de exiliarnos ¿no? Yo creo que sí. Hablar con David jamás te dejará indiferente, cada palabra es sincera, hay entre nosotros esa confianza fraternal, absolutamente genial en la que los silencios dejan de ser incómodos, confianza solo alcanzable por la honestidad. Gracias a esa honestidad escuchar a once (más bien son seis o siete pero se entiende la idea...) ansiosos "amigos" que pretenden impresionar -y a veces lo consiguen, incluso a David y a mí, me guardaré las razones de esa impresión, pero impresionan- gracias a esa honestidad decía, las batallitas resultan ridículas.
Me examino este domingo preguntándome si me siento mal o no. Escribo más despacio, escucho al Quique tranquilo de Salitre, y me siento cómodo, y me siento viejo. No es algo malo sentirse viejo un domingo, yo diría que es algo normal, más o menos, al menos. Si pienso en los momentos que estuve con Laura, los felices se entiende, sí lo paso mal. No es que me sienta engañado, simplemente ha vuelto ha vencer un personaje de Woddy (se escribe así, creo...) sobre un personaje humilde, normal, limpio diría incluso. Si pienso en todo lo que ha pasado como si fuese una sola imágen panorámica, lo entiendo todo tan bien, que me sobra la emoción, algo que no tiene misterio no emociona y esto es sin duda una lección importante para mí.
Gracias a pasarlo mal he madurado, me atrevo incluso a afirmarlo, suena paradójico, pero creo ahora que el hecho de afirmar que he madurado, siendo yo (con mi miedo al tiempo y al abandono de la inocencia) es la prueba definitiva de su veracidad y consumación.
Dudo que haya escrito así alguna vez en mi vida. Las palabras surgen, despacio, sin prisa, y así se ha de leer, con tiempo, en un domingo soleado encerrado en un cuarto sin luz, cegado por la pantalla. Con una melancolía madurada. Y hay que reirse de la frase, melancolía madurada. He cambiado mucho.
También he ido a Amsterdam, y allí aprendí mucho también, lo pasé a lo grande, cambié de vida pero sigo sin poder zambullirme en el desenfreno si no es ayudado por el alcohol, triste pero cierto. Como tantas cosas...
Cumplo 10 días aproximadamente del inicio de este viaje. El lunes o quizás ya hoy clausuro el desenfreno e inauguro la monotonía, si puedo al menos. ¿Qué me gusta a mí? No es el discutir sobre lo que me gusta, eso lo tengo superado. Tampoco espero que sea discutir sobre lo que no me gusta, o el porqué de que no me guste. Se trata en el fondo de una necesidad de ego, de autoconfirmación, me siento desigual a los demás (y no incluyo en los demás a David) no simplemente desigual, me siento auténtico, valiente y digno, a sabiendas de que mi vida no es por ello más feliz, ni más moral, es simplemente más dura y más auténtica también. Por explicarlo con una imagen, que siempre ayuda, me siento como el hombre que elije el exilio con mirada condescendiente a todos los que se quedan allí y miran con pena, él sabe "verdades" que no hacen ningún bien a nadie, y menos a quién no puede sufrirlo, pero esas verdades no dejan de ser lo que son y legitiman de alguna forma toda una tragedia. No es una simple justificación seudo-filosófica de un montón de neuras y traumas, ojalá.
Renuncio poco a poco a sentirme como me sentí, a reencontrarme con la nostalgia, afronto la verdad en un acto de valentía que requiere la desmitificación de muchos ideales y sobre todo la renuncia a la inocencia. ¿Se puede ser consciente de ser feliz? De alguna forma me siento fragil, de otra me siento sabio. He renunciado, junto a muchas cosas más, como habreis visto, a la humildad. Me siento sabio y lo digo, pero nadie dijo nunca que el sabio tenía que ser feliz, o en otras palabras, yo no soy griego. Ciao.
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