Me he fijado que con esta entrada firmaré 25. Increible, nunca pensé que llegaría a tanto, teniendo en cuenta mi inconstancia llegar a 25 entradas es casi un milagro.
Sí, tengo algo más que decir que simplemente regocijarme en mis records personales. Hoy es día 25 de Marzo y hace una hora empezó mi clase de historia de la filosofía medieval en la cual debería estar, el despertador no estaba de acuerdo.
Querido blog, ¿qué me has aportado?
Más que nada, es decir, algo... seguro. Algo más que algo, seguro también. Tapiz de quejas, parque de atracciones personal, diario, confesionario, ha sido divertido, incluso creo que hay entradas que merecen la pena, "¿Qué escribes?" por ejemplo.
Asi que aquí estoy, adormilado y escribiendo, preguntando e insistiendo en mi soledad. Escribir es un acto solitario, acostumbrarse a él, incluso necesitar de él, es pues, ¿cómo decirlo?... ¿marginarse?
Quizás, ¿y qué? Eso, ¿qué tiene de malo sentirse marginado? Nada, sentirse, nada.
El pasado reciente llamó a mi puerta ayer, y esta vez fue un placer su visita. Adoptó la forma de un mail que llevaba por título "las doce y diez", que tras estrujarme un rato la imaginación resultó ser la hora en la que fue redactada y no el título de una canció de Sabina como pensaba en un principio. Firmado por Sara, el mail fué para mí una inyección de confianza, de alegría y de optimismo.
Curioso, la fecha de nuestra última conversación y la de la inaugarición de este blgo debe ser casi la misma. ¿Y te acuerdas? No, pero es un suponer, y además, ¿quién dijo que la verdad importara?
Bueno, clausuro que tengo que ir a la facultad. Tengo porque quiero, no hay otra razón... pues eso. Adios, que diga... ciao.
martes, 25 de marzo de 2008
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