miércoles, 14 de diciembre de 2011

Violación, querida. Querida violación.

No pensaba escribir y esa es la verdad. Pero decidiste asomarte y ya este blog no puede ser igual. Su voluntad de diario quedó violada, ahora no sabe -no sé- cómo hacer, qué decir.
¿Entonces qué?
No lo sé, creo que has de decírmelo tú. Hay cosas, no es difícil de adivinar, que no te hubiese dicho; que costarían más de un interrogatorio, más de un silencio, más de una intimidad compartida.
Estoy muerto de miedo y esa es la verdad. Este blog empezaba a'costumbrarse a su desnudez y ahora ha de vestirse, de alguna manera ha de vestirse. Nunca fué diario pero sí era guardado en un cajón; la luz no sabe -no sé- cómo le sentará.
Tendrás, de nuevo, que decírmelo tú. Hay cosas que te repetiré, cosas que seguirás teniendo que adivinar como bruja que dices ser; los interrogatorios, los silencios, las intimidades compartidas tendrán que hablar de un yo que te toca inventar... no sabes en la que te has metido, equis-dé.

Sesenta y seis
sesenta y siete
fragmentos de mí
y yo sin saber qué decir.

Callo porque tengo nueva voz y no la recozco. Miedo, mucho miedo, palabras nuevas, gramática distinta, ¿quién soy? ¿quiénes somos? ¡Auch! Cuéntame.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Material, memoria, III

De Jose Ángel Valente para los demás:

El encuentro fugaz de los amantes
en las furtivas camas del atardecer
y ya el adiós como de antes casi
de empezar el amor
y el jadeante amor
bebiendo entre tus ingles
el vientre azul de tu primer desnudo,
tus párpados,
y el súbito
pulso roto de un tiempo inmemorial
largando amarras hacia dentro del tiempo.

Tu decías será de noche, amor.
y ya caía
la luz,
mas era igual, como era igual
igual a igual
y nunca a siempre, jamás a todavía
en la sola estación
solar
de tu mirada.

Con la poesía aprendes sobre la recreación; aprendes o experimentas la re-creación. De lo no dicho, del común asombro ante las cosas de a poquito, un silencio narrado que viste al desnudo y desgarra al más pintado. Cosas que no existen sino en nuestra ficción sólo parcialmente compartida; voces como dichas a medias, más para uno que para los demás, lágrimas orgullosas en su derramar.