jueves, 31 de mayo de 2007

Fuentes alegra Junio.

Llega Junio, el primer mes del verano. Así lo he sentido siempre y así sigo asociando Junio con cositas buenas. Es por eso por lo que he descubierto ser un optimista, porque la realidad que se me presenta es un mes plagado de exámenes que como mucho puede presumir de terminar veraniego, pero más bien empieza infernal. Al menos esto es así para la inmensa mayoría de los estudiantes. Para mí lo es en menor medida, decidido que el verano es ocasión perfecta para estudiar lógica y alemán, Junio sólo guarda tres fechas temidas. Fechas que además no son tan temidas, mas bien lo contrario: antropología, ontología e historia de la filosofía antigua son las tres asignaturas más interesantes de este curso que he elegido vivir, es más, la fecha que acoje al "exámen antropológico" es aguardado casi con ansiedad por mi parte.
Juan Bautista Fuentes, nombre y apellidos de mi profesor de antropología y el único responsable de la extraña benevolencia con que acojo la fecha de su examinación. Culpable de acrecentar mi interés en los temas antropológicos es también culpable del soplo que disipa, al menos un poco, el polvo que cubre la solución de los problemas que la antropología trata. Sus movimientos nerviosos que inmitan a la perfección un tango en solitario a doble velocidad, el sudor que desprende su entusiasmo y excitación, el desagradable aspecto que ofrece al final de clase su boca resecada, gestos todos que ya quedarán asociados ineludiblemente a genio y figura, gestos todos que describe sólo la envoltura de un contenido incluso más espectacular. Mediante esbozos, introducciones, y descripciones esqueléticas, este profesor me ha introducido a mí y a mis compañeros, en el apasionante mundo del hombre. Intercalando críticas a la sociedad, a la facultad, a la política, a la concepción de filosofía actual y a un sin fin de autores filosóficos, Fuentes ha sudado la gota gorda por conseguir lo conseguido, que es presentarnos el horizonte del problema, hacernos dar cuenta que el polvo sólo esconde un baúl con vistas a lo imposible.
Casi con total seguridad sé que nunca leerá este homenaje sentido, pero no es necesario que lo lea, sólo es necesario que yo lo escriba y que sea consciente siempre que le debo enterno agradecimiento y gracia. Muchas gracias por su curso D. Juan Bautista Fuentes, ha sido un regalo.

miércoles, 30 de mayo de 2007

Hoy, universitario del siglo XXI

Quizás debería decir esta noche, porque esta noche entré por primera vez en un cabaret. Es más, hace una hora estaba dentro disfrutando del baile espectacular de la bailarina de turno y agobiado por las señoritas de compañia de guardia. Sin duda la experiencia es digna de vivir, en el centro de Madrid se exhibía orgullosa el club, fuera un guardia, dentro muchas mujeres y otro guardia, éste vestido de traje y con vocación de agente de circulación que apuntaba a la barra dónde te esperaba una linda camarera dispuesta a cobrarte 26 euros por dos cervezas. Eso sí, de las buenas, de esas en las que pone una fecha (1516) para uno a quién no le gusta la cerveza suponía el pase al espectáculo, supongo que para alguien a quién sí le gusta supone el pase y una cerveza de calidad.
Tres yo. Una, pero por partida doble, un amigo. Ese fué el balance de invitaciones a la intimidad. Él salió ganando, después de saquear nuestras carteras (y antes también ojo) salía ganando quién más tiempo pudiese disfrutar del maravilloso espectáculo ofrecido en la barra. 
Y todo esto que cuento no se habría producido si no hubiera salido de casa, evidente. La intención primeriza fué la de salir a las doce y media de la noche a tomarnos unas cervezas, para hacer honor a nuestra condición de universitarios, al menos esa que nos venden y que tanto nos atrae. Ha sido una gran noche, los 13 euros valen la pena, recuerdos para no olvidar, este sin duda será uno.
No soy una persona moralmente comprometida, no soy adulto, no me hago cargo de mi crítica ni encarno mi ética, ni quiero hacerlo, de momento soy feliz viviendo mi presente, de momento me gusta esto de ser otro vómito de la sociedad. Como dijera un amigo de la facultad: "¿ por qué no disfrutar del vientecillo en la cara mientras caemos al abismo que nos predican?"

lunes, 28 de mayo de 2007

Hoy toca jugársela.

Hoy toca jugársela. Y anticipo ya que esta entrada tratará del hombre como animal o como algo más.
El pulgar oponible, la posición bípeda y el entramado supra-laríngeo (la boca humana) son los tres rasgos del hombre que anatomicamente nos hacen distintos a los primates. La mayor cavidad cerebral es posiblemente resultado de nuestra actividad humana mediante estos tres rasgos específicos del hombre. Dicho esto sigo sin percibir porqué el hombre no debe clasificarse en el reino animal. Me explico:
Es fácil saber qué preguntarse para descubrir la legitimidad de esta clasificación: ¿qué es animal? y ¿qué es hombre? Es ahora cuando llega el problema, quizás "animal" pueda definirse con independencia de los demás seres vivos enumerando sus actividades propias más su pertenencia al reino vivo. Actividades propias como sería la capacidad motriz, esto le diferencia de los vegetales que carecen de esta característica. Dentro del reino animal podemos diferenciar nuevas capacidades, como evitar, elegir, jugar, enfadarse etc. Evidentemente hay animales que carecen de algunas de estas habilidades y algunos pocos que las tienen todas, así los primates superiores poseen todas estas habilidades, sin embargo no es el primate quién completa la píramide haciéndo de cúspide, sino el hombre.
Aquí nos encontramos el primer problema: ¿cómo definir al hombre sin acudir a su condición o no condición animal? El hombre es llamado distinto del primate porque tiene características distintas, y tiene características que ningún animal a parte de él tiene, es por eso mismo cúspide, porque no tiene a nadie por encima suyo. Razonar, formar una imágen de mundo no circunscrito por los sentidos y capacidad de hablar. Tres características muy ligadas entre sí y propias del hombre. Ahora bien, definido el animal como organismo capaz de moverse, el hombre es sin duda animal. Si no es considerado animal debe ser por una descripción distinta a esta, como por ejemplo: organismo con capacidad de movimiento, circunscrito éste por los sentidos. Distingo aquí el problema en la definción, en la definición de animal, es así un problema de clasificación y significación de los términos que utilicemos.
¿Pero qué implica el que el hombre sea distinto al animal? Parece muy importante este problema, pero el porqué de su importancia no me es clara. En todo caso es importante la importancia del hombre como más importante que el animal, como lo más importante, y sobre todo que el hombre que es cada uno sea lo más importante para ese hombre. Me parece muchísimo más vital, en sentido de importante para la vida, las capacidades que le reconozcamos al hombre. 
Necesito saber qué se entiende por espíritu, y si espíritu aquí tiene alguna relación de identidad o de semejanza con el espíritu santo del dogma católico cristiano. Aquí se la juega quién me de respuesta a estas cuestiones, mientras seamos importantes toda va bien, en cuanto nos convirtamos en cifras o en objetivos de propaganda comercial, todo irá mal.
Como hoy me siento bien y moderadamente optimista he decido conjugar en futuro una realidad presente, lo he hecho por optimismo y con la esperanza de poder seguir siéndolo mañana por ejemplo. Ciao y suerte.

domingo, 27 de mayo de 2007

Una noticia que dar.

Tengo una noticia que dar: nuestro futuro es pésimo. Al decir "nuestro", me refiero a mi generación y generaciones sucedáneas y quién sabe si posteriores también. Esto lo afirmo porque estoy convencido de que la historia es capaz de descifrarnos algunas incógnitas sobre el futuro, sólo hace falta saber a qué, a dónde y a quién mirar. Sobre todo a quién y qué dicen esos quienes. Los filósofos del pasado mediante sus vivencias propias y gracias a una visión más clara y general que tenían de su tiempo han resultado ser magníficos videntes de tiempos futuros. Y como nuestro filósofos de hoy se clasifican bien en los filósofos pesimistas o, los menos, en los filósofos del absurdo, mi apuesta es que nuestro futuro no es nada bueno.
Supongo que no hay que mirar a los filósofos para poder ver la decadencia de nuestra sociedad. En la sociedad refinada y avanzada del primer mundo, el nihilismo que viven las personas es clara. En Estados Unidos el sueño americano es vivido hoy en día por algunos hijos e hijas de magnates de la inmobiliaria, petroleo, cadenas hosteleras y alimentarias etc. Es decir hijos e hijas de hombres hechos ricos en sus vidas y sin una gran educación, ni medida de la mesura. Estos hijos e hijas viven el sueño americano y acaban siendo evidencias claras de que la sociedad en la que viven no produce felicidad.
Por otro lado, en Japón, el país más tecnológico de nuestros días ha nacido el frikismo. Como tampoco sé exactamente como definirlos, yo aclaro que me imagino a gente enganchada a el ordenador y videojuegos que han dado a estas actividades primicia sobre la vida interactiva y física de la que participamos la mayoría. Los únicos frikis félices que conozco son los que disfrutan de la vida fuera de su mundo virtual y participan justamente en "quedadas" dónde disfrutar de su pasión por los videojuegos y la cultura japonesa. Así, la gente realmente desconectada del mundo en el que viven suelen ser personas pesimistas, tristes y vagas. Que han perdido el rumbo de sus vidas y ya les es igual el suicidio que el vivir.
Es curioso que en una sociedad con tantos recursos como Estados Unidos y Japón sufran cada vez más de jóvenes sin expectativas, ni ambición y pesimistas. El mundo de la tecnología y sobre todo el mundo mercantilizado ha dado orígen por un lado al primer mundo nihilista y por otro al tercer mundo pobre. También es justo decir que en comparación con etapas anteriores, esta sea una en la que se puede ser feliz mientras se goze de una educación lo suficientemente sana como para enseñarte qué es verdaderamente importante en la vida.
En cuanto a mí, he vivido medio año como si fuera un momento y aunque parezca un signo positivo, lo siento como una pérdida y desespero al ver que cada vez acelera más mi concepción del tiempo. Más triste si además me fijo en que este medio año no se ha materializado en una etapa llena de anécdotas universitarias, aunque alguna hay, sino en una etapa de "ni fú ni fá" como decía Andrés Montes cuando comentaba la NBA.
El título del blog es extraño pero no conseguía entrar en mi anterior blog y he fundado este, por cierto, por si hay algún freak esperando paciente a noticias mías, he cortado con Manal.
Ya no sé ni lo que tiene gracia, a mi me ha dado un espasmo de risa al decir esto, pero bueno... nadie puede escapar de su historia, yo sólo espero ser antes absurdo que pesimista. Ciao.