A los 19 años, fuerte, sano y ambicioso, estoy sumergido en mi oscuridad. Oscuridad, soledad, vacío, conciencia de muerte propia... círculo de ideas muy deprimente y agotador. Círculo de ideas en la que elegí meterme, círculo de ideas angustiosa y misteriosa, círculo enormemente absorbente, terriblemente real, irónicamente sugerente.
Por absorbente, sugerente y aterrorizador es tan parecido a un agujero negro que al cerrar los ojos no puedo evitar ver esas representaciones de agujeros negros tan típicos de los libros de física o los posters de astrología. ¿Qué hay en el centro mismo del agujero? No se sabe, se quiere saber, no se puede saber... pues muere ya no solo la vida sino incluso el tiempo y el espacio en ese centro fatídico.
A mi me dan igual los agujeros negros, no me afectan, no me van a afectar, y si cabe considerarlo, tampoco a los míos, así que, es tan irreal como Dios para mí. La muerte sin embargo es mucho más real; la oscuridad, soledad y vacío no serían agobiantes y angustiosos si no los experimentara, y afrontémoslo, nos importa lo que nos afecta, lo demás nos es totalmente indiferente.
Aquello que me aterroriza no es tanto la muerte, sino la finitud de la vida. El presagio de una nada eterna... es tan frustrante tener ya un final determinado. Forjamos nuestro destino en vida para vivirla en vida, y ahí acaba el destino, después ya no empieza nada, ha muerto todo y queda muerto sumergido en mi agujero negro.
Quiero que otros se jodan como yo, que se jodan dándose cuenta de su muerte y su irrevocable destino. Por el mero gusto de compartir una sonrisa irónica o ver en la mirada del amigo un destino trágico compartido. Es igual de inocuo trasladar la tragedia, difundirla y promocionarla, nadie te dará solución, nadie te dará consolación, y lo sé. Es por joder... bueno y por buscar consolación en la pena ajena. Nuestra felicidad en esta sociedad de la competencia es relativa a los demás, que es tan efectivo rebajar a los demás que auparse uno, y como uno ya está jodido y hundido, le es más fácil arrastrar a los demás que auparse a costa suya. Ambas formas ruines, pero desear el mal ajeno ha sido siempre culminación de deterioro y degradación y ese ser soy yo. Encantado de conoceros, espero que esta línea ni la leáis por estar ya deprimidos y trastocados; por estar jodidos.
sábado, 27 de octubre de 2007
miércoles, 13 de junio de 2007
¡Dejadme! Estoy madurando.
Cuatro años de intensa felicidad ignorante. Después ceden los derechos para que sean ahora las obligaciones las que dominen. A los cuatro años empieza la gran mentira, un futuro de oro, bueno, si no es de oro, al menos siempre será mejor que el presente.
¿Alguien se siente con ganas de hacerme feliz? solo tiene que presentarme un niño que no quiera crecer. Lo importante es crecer, madurar. Madurar... menuda palabra de mierda.
Así uno va madurando, madurando hacia el futuro anhelado, armado contra esas tormentas que te predicaron y que has de portar hasta tu muerte, armadura que supongo debe de entretener a alguno como entretiene la nariz roja de los payasos, por lo demás creo que una armadura si no es para combatir sólo sirve para lastrar, y lo cierto es que no hay armadura que valga para la batalla, la batalla se libra en uno mismo, se trata de ver la parte positiva de las cosas, ya está, ese es el gran secreto.
Menuda decepción eh... Pues eso, se madura y se llega a ese punto crucial de la vida de toda persona los 16 o 18 años. Toca escribir el guión de tu futuro, al menos firmarlo. Tranquilos, si veis que teneis muchas dudas, tened la tranquilidad que hareis algo para algo. Vuestro preciado futuro de oro seguirá allí, en el horizonte sempiterno. Si se piensa en el ahora es que no estas pensando en el futuro, y eso significa que no lo tienes, y eso significa fin, y el fin siempre ha sido malo. ¿No es eso?
De chico, querer crecer, de adolescente la universidad pues es infinitamente mejor que el colegio, en la universidad el trabajo, pues se gana dinero y es mejor todavía, en el trabajo, querer tener una familia, en la familia querer hacerse cargo de ella, en la vejez, recordar la vida vivida, y cuando ya no hay futuro... "mierda, tendría que haber disfrutado".
Casi me olvido, si alguien no se conforma con este futuro, o cuándo se dá cuenta que hay un momento en el que ya no hay futuro, se crea una vida perfecta después de la muerte y listo, religión fundada, su disfrute al final de esta vida.
¿Contentos? Seguramente no, la vida no es ningún timo, la vida de los objetivos, esa sí lo es. Anda, daos cuenta ya, haced lo que tengais que hacer para disfrutar y dejaros de historias. Ciao.
¿Alguien se siente con ganas de hacerme feliz? solo tiene que presentarme un niño que no quiera crecer. Lo importante es crecer, madurar. Madurar... menuda palabra de mierda.
Así uno va madurando, madurando hacia el futuro anhelado, armado contra esas tormentas que te predicaron y que has de portar hasta tu muerte, armadura que supongo debe de entretener a alguno como entretiene la nariz roja de los payasos, por lo demás creo que una armadura si no es para combatir sólo sirve para lastrar, y lo cierto es que no hay armadura que valga para la batalla, la batalla se libra en uno mismo, se trata de ver la parte positiva de las cosas, ya está, ese es el gran secreto.
Menuda decepción eh... Pues eso, se madura y se llega a ese punto crucial de la vida de toda persona los 16 o 18 años. Toca escribir el guión de tu futuro, al menos firmarlo. Tranquilos, si veis que teneis muchas dudas, tened la tranquilidad que hareis algo para algo. Vuestro preciado futuro de oro seguirá allí, en el horizonte sempiterno. Si se piensa en el ahora es que no estas pensando en el futuro, y eso significa que no lo tienes, y eso significa fin, y el fin siempre ha sido malo. ¿No es eso?
De chico, querer crecer, de adolescente la universidad pues es infinitamente mejor que el colegio, en la universidad el trabajo, pues se gana dinero y es mejor todavía, en el trabajo, querer tener una familia, en la familia querer hacerse cargo de ella, en la vejez, recordar la vida vivida, y cuando ya no hay futuro... "mierda, tendría que haber disfrutado".
Casi me olvido, si alguien no se conforma con este futuro, o cuándo se dá cuenta que hay un momento en el que ya no hay futuro, se crea una vida perfecta después de la muerte y listo, religión fundada, su disfrute al final de esta vida.
¿Contentos? Seguramente no, la vida no es ningún timo, la vida de los objetivos, esa sí lo es. Anda, daos cuenta ya, haced lo que tengais que hacer para disfrutar y dejaros de historias. Ciao.
martes, 12 de junio de 2007
Con insomnio y colgado.
El exámen de antropología bien, el de historia bien también, los que quedan no lo sé, y el Barça mal. Una semana, una línea de resumen que además la termina. Bueno, supongo que se podría añadir que desde la última entrada he pasado las madrugadas despiertas en las bibliotecas y los días en la cama, dormido; de vez en cuando hacía una excepción para ir a algún exámen que otro, más que nada porque tocaba. El día humano de 18 horas son para mí pocas y le he sumado seis, conclusión: días inhumanos. Noches eternas, tanto las que se consideran noches como las mías, esos ratos eternos de 16 horas en las que mi cuerpo recibe tregua y descansa.
El mundo cambia mucho dependiendo de la vida de uno. Con algo tan trivial como cambiar las horas de sueño el mundo parece otro, andar por las calles rodeado de gente despierta y agobiada mientras yo peleo con mis pies para que me sigan arrastrando a la dirección aleatoria que han decido tomar es fascinante. Y es que es curioso las ganas que tienen de dejar de soportar el peso del cuerpo, sorprendente lo difícil que es andar a las cuatro de la tarde en una tarde apacible en Madrid. Quizás menos sorprendente teniendo en cuenta que 32 horas se suelen considerar demasiadas para estarlas todas despiertas, demasiadas incluso para un holandes españolizado, ojo.
"Déjame, eres un pesao" de las personas que quiero, "cuanto tiempo" o "(silencio)" de las personas a las que echo de menos, dicho esto último en una cueva. Supongo que será mi imperdonable sentido de la adaptación o mi educación, pero he aprendido a querer lo que está, aunque esté fuera de mi alcance, siempre está.
"Adios jan, se pierde la comunicación (ruidos que simulan distorsión) y pi pi" ¿y qué le hago yo? soy una persona de fácil adicción, chungo, pero nadie se hace adicto a lo que no le gusta, se podría decir que toda persona que sufre de adicción ha sentido al menos alguna vez la felicidad, quizás algunos más que una persona sana. Lo peor de todo es que esta vez no me he podido ni enganchar todavía, mejor.
Ojalá pudiera regular mis gustos, en los animales los sentires hacen que sobrevivan, en el hombre también, la diferencia es que el hombre sufre a menudo con su supervivencia, su fin no es ese, sino la recompensa de ella, el placer.
6:48 de la mañana, os dejo que lo adivineis, sí, acertasteis todos menos el graciosillo que falló a propósito, no he dormido. Toca ducharse, intentaré no despertar a nadie, y con rumbo a la facultad estudiaré, a la vuelta probablemente vuelva a vivir una guerra civil en mí mismo, y es que el hecho de que no tengamos pleno control sobre nuestro cuerpo hace que uno se plantée un cierto dualismo. Ridículo, mejor me voy a duchar ya y con suerte lea a alguien que me haga decir menos estupideces que mi "intelecto". A saber qué clase de intelección sufro yo... esperemos que no sea hoy la del sonido de un teléfono que te cuelga. Ciao.
El mundo cambia mucho dependiendo de la vida de uno. Con algo tan trivial como cambiar las horas de sueño el mundo parece otro, andar por las calles rodeado de gente despierta y agobiada mientras yo peleo con mis pies para que me sigan arrastrando a la dirección aleatoria que han decido tomar es fascinante. Y es que es curioso las ganas que tienen de dejar de soportar el peso del cuerpo, sorprendente lo difícil que es andar a las cuatro de la tarde en una tarde apacible en Madrid. Quizás menos sorprendente teniendo en cuenta que 32 horas se suelen considerar demasiadas para estarlas todas despiertas, demasiadas incluso para un holandes españolizado, ojo.
"Déjame, eres un pesao" de las personas que quiero, "cuanto tiempo" o "(silencio)" de las personas a las que echo de menos, dicho esto último en una cueva. Supongo que será mi imperdonable sentido de la adaptación o mi educación, pero he aprendido a querer lo que está, aunque esté fuera de mi alcance, siempre está.
"Adios jan, se pierde la comunicación (ruidos que simulan distorsión) y pi pi" ¿y qué le hago yo? soy una persona de fácil adicción, chungo, pero nadie se hace adicto a lo que no le gusta, se podría decir que toda persona que sufre de adicción ha sentido al menos alguna vez la felicidad, quizás algunos más que una persona sana. Lo peor de todo es que esta vez no me he podido ni enganchar todavía, mejor.
Ojalá pudiera regular mis gustos, en los animales los sentires hacen que sobrevivan, en el hombre también, la diferencia es que el hombre sufre a menudo con su supervivencia, su fin no es ese, sino la recompensa de ella, el placer.
6:48 de la mañana, os dejo que lo adivineis, sí, acertasteis todos menos el graciosillo que falló a propósito, no he dormido. Toca ducharse, intentaré no despertar a nadie, y con rumbo a la facultad estudiaré, a la vuelta probablemente vuelva a vivir una guerra civil en mí mismo, y es que el hecho de que no tengamos pleno control sobre nuestro cuerpo hace que uno se plantée un cierto dualismo. Ridículo, mejor me voy a duchar ya y con suerte lea a alguien que me haga decir menos estupideces que mi "intelecto". A saber qué clase de intelección sufro yo... esperemos que no sea hoy la del sonido de un teléfono que te cuelga. Ciao.
domingo, 3 de junio de 2007
Sólo yo.
Tengo ganas de volver a Estepona. Muchas ganas de disfrutar de la playa, del calor sumergido en aguas saladas de mar. De ver a mi familia, pasar tiempo con ellas en algún chiringuito o en el mismo mar. Ganas también de relajado leer a Nietzsche y si lo encuentro, El Capital de Marx.
Me aburro, debería tirar la tele, e imponerme un mínimo de horas en las que disfrutar del ambiente veraniego que se vive en Madrid. No lo hago, el sueño y las horas de sueño han acordado romper los esquemas de los días y de paso romper mi equilibrio. Papeles de ontología, libro de antropología y portadas de historia ven pasar los ojos ora cansados, ora entusiasmados, pero siempre distintos. Por la convicción autoimpuesta de que filosofía no debería ser una carrera, los exámenes se han convertido en juegos dónde contrastar mi conocimiento. No siento preocupación, ni tampoco agobio, mas bien indeferencia.
Me voy a duchar, que mis ojos y cuerpo lo necesitan después de haber despertado. Una noche en la biblioteca de Puerta de Toledo y enlazo con el exámen de antropología, ojalá encuentre mi ipod y pueda escuchar esta maravilla de música que me ha pasado Diego mientras estudio ontología e historia. Me hace más ilusión ver al profesor y discutir sobre su ensayo escrito hace 5 años que hacer el exámen en sí. Hoy la apatía se ha despertado en mí, voy a combatirla y por eso decido tomar espacios nuevos en esta casa, que después de 10 horas en la cama ya no es ni cómoda. Nada que contar que os interese, es sólo mi pensar ahora y aquí, un domingo a las 16:30. Ciao.
Me aburro, debería tirar la tele, e imponerme un mínimo de horas en las que disfrutar del ambiente veraniego que se vive en Madrid. No lo hago, el sueño y las horas de sueño han acordado romper los esquemas de los días y de paso romper mi equilibrio. Papeles de ontología, libro de antropología y portadas de historia ven pasar los ojos ora cansados, ora entusiasmados, pero siempre distintos. Por la convicción autoimpuesta de que filosofía no debería ser una carrera, los exámenes se han convertido en juegos dónde contrastar mi conocimiento. No siento preocupación, ni tampoco agobio, mas bien indeferencia.
Me voy a duchar, que mis ojos y cuerpo lo necesitan después de haber despertado. Una noche en la biblioteca de Puerta de Toledo y enlazo con el exámen de antropología, ojalá encuentre mi ipod y pueda escuchar esta maravilla de música que me ha pasado Diego mientras estudio ontología e historia. Me hace más ilusión ver al profesor y discutir sobre su ensayo escrito hace 5 años que hacer el exámen en sí. Hoy la apatía se ha despertado en mí, voy a combatirla y por eso decido tomar espacios nuevos en esta casa, que después de 10 horas en la cama ya no es ni cómoda. Nada que contar que os interese, es sólo mi pensar ahora y aquí, un domingo a las 16:30. Ciao.
jueves, 31 de mayo de 2007
Fuentes alegra Junio.
Llega Junio, el primer mes del verano. Así lo he sentido siempre y así sigo asociando Junio con cositas buenas. Es por eso por lo que he descubierto ser un optimista, porque la realidad que se me presenta es un mes plagado de exámenes que como mucho puede presumir de terminar veraniego, pero más bien empieza infernal. Al menos esto es así para la inmensa mayoría de los estudiantes. Para mí lo es en menor medida, decidido que el verano es ocasión perfecta para estudiar lógica y alemán, Junio sólo guarda tres fechas temidas. Fechas que además no son tan temidas, mas bien lo contrario: antropología, ontología e historia de la filosofía antigua son las tres asignaturas más interesantes de este curso que he elegido vivir, es más, la fecha que acoje al "exámen antropológico" es aguardado casi con ansiedad por mi parte.
Juan Bautista Fuentes, nombre y apellidos de mi profesor de antropología y el único responsable de la extraña benevolencia con que acojo la fecha de su examinación. Culpable de acrecentar mi interés en los temas antropológicos es también culpable del soplo que disipa, al menos un poco, el polvo que cubre la solución de los problemas que la antropología trata. Sus movimientos nerviosos que inmitan a la perfección un tango en solitario a doble velocidad, el sudor que desprende su entusiasmo y excitación, el desagradable aspecto que ofrece al final de clase su boca resecada, gestos todos que ya quedarán asociados ineludiblemente a genio y figura, gestos todos que describe sólo la envoltura de un contenido incluso más espectacular. Mediante esbozos, introducciones, y descripciones esqueléticas, este profesor me ha introducido a mí y a mis compañeros, en el apasionante mundo del hombre. Intercalando críticas a la sociedad, a la facultad, a la política, a la concepción de filosofía actual y a un sin fin de autores filosóficos, Fuentes ha sudado la gota gorda por conseguir lo conseguido, que es presentarnos el horizonte del problema, hacernos dar cuenta que el polvo sólo esconde un baúl con vistas a lo imposible.
Casi con total seguridad sé que nunca leerá este homenaje sentido, pero no es necesario que lo lea, sólo es necesario que yo lo escriba y que sea consciente siempre que le debo enterno agradecimiento y gracia. Muchas gracias por su curso D. Juan Bautista Fuentes, ha sido un regalo.
Juan Bautista Fuentes, nombre y apellidos de mi profesor de antropología y el único responsable de la extraña benevolencia con que acojo la fecha de su examinación. Culpable de acrecentar mi interés en los temas antropológicos es también culpable del soplo que disipa, al menos un poco, el polvo que cubre la solución de los problemas que la antropología trata. Sus movimientos nerviosos que inmitan a la perfección un tango en solitario a doble velocidad, el sudor que desprende su entusiasmo y excitación, el desagradable aspecto que ofrece al final de clase su boca resecada, gestos todos que ya quedarán asociados ineludiblemente a genio y figura, gestos todos que describe sólo la envoltura de un contenido incluso más espectacular. Mediante esbozos, introducciones, y descripciones esqueléticas, este profesor me ha introducido a mí y a mis compañeros, en el apasionante mundo del hombre. Intercalando críticas a la sociedad, a la facultad, a la política, a la concepción de filosofía actual y a un sin fin de autores filosóficos, Fuentes ha sudado la gota gorda por conseguir lo conseguido, que es presentarnos el horizonte del problema, hacernos dar cuenta que el polvo sólo esconde un baúl con vistas a lo imposible.
Casi con total seguridad sé que nunca leerá este homenaje sentido, pero no es necesario que lo lea, sólo es necesario que yo lo escriba y que sea consciente siempre que le debo enterno agradecimiento y gracia. Muchas gracias por su curso D. Juan Bautista Fuentes, ha sido un regalo.
miércoles, 30 de mayo de 2007
Hoy, universitario del siglo XXI
Quizás debería decir esta noche, porque esta noche entré por primera vez en un cabaret. Es más, hace una hora estaba dentro disfrutando del baile espectacular de la bailarina de turno y agobiado por las señoritas de compañia de guardia. Sin duda la experiencia es digna de vivir, en el centro de Madrid se exhibía orgullosa el club, fuera un guardia, dentro muchas mujeres y otro guardia, éste vestido de traje y con vocación de agente de circulación que apuntaba a la barra dónde te esperaba una linda camarera dispuesta a cobrarte 26 euros por dos cervezas. Eso sí, de las buenas, de esas en las que pone una fecha (1516) para uno a quién no le gusta la cerveza suponía el pase al espectáculo, supongo que para alguien a quién sí le gusta supone el pase y una cerveza de calidad.
Tres yo. Una, pero por partida doble, un amigo. Ese fué el balance de invitaciones a la intimidad. Él salió ganando, después de saquear nuestras carteras (y antes también ojo) salía ganando quién más tiempo pudiese disfrutar del maravilloso espectáculo ofrecido en la barra.
Y todo esto que cuento no se habría producido si no hubiera salido de casa, evidente. La intención primeriza fué la de salir a las doce y media de la noche a tomarnos unas cervezas, para hacer honor a nuestra condición de universitarios, al menos esa que nos venden y que tanto nos atrae. Ha sido una gran noche, los 13 euros valen la pena, recuerdos para no olvidar, este sin duda será uno.
No soy una persona moralmente comprometida, no soy adulto, no me hago cargo de mi crítica ni encarno mi ética, ni quiero hacerlo, de momento soy feliz viviendo mi presente, de momento me gusta esto de ser otro vómito de la sociedad. Como dijera un amigo de la facultad: "¿ por qué no disfrutar del vientecillo en la cara mientras caemos al abismo que nos predican?"
Tres yo. Una, pero por partida doble, un amigo. Ese fué el balance de invitaciones a la intimidad. Él salió ganando, después de saquear nuestras carteras (y antes también ojo) salía ganando quién más tiempo pudiese disfrutar del maravilloso espectáculo ofrecido en la barra.
Y todo esto que cuento no se habría producido si no hubiera salido de casa, evidente. La intención primeriza fué la de salir a las doce y media de la noche a tomarnos unas cervezas, para hacer honor a nuestra condición de universitarios, al menos esa que nos venden y que tanto nos atrae. Ha sido una gran noche, los 13 euros valen la pena, recuerdos para no olvidar, este sin duda será uno.
No soy una persona moralmente comprometida, no soy adulto, no me hago cargo de mi crítica ni encarno mi ética, ni quiero hacerlo, de momento soy feliz viviendo mi presente, de momento me gusta esto de ser otro vómito de la sociedad. Como dijera un amigo de la facultad: "¿ por qué no disfrutar del vientecillo en la cara mientras caemos al abismo que nos predican?"
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