Tengo ganas de volver a Estepona. Muchas ganas de disfrutar de la playa, del calor sumergido en aguas saladas de mar. De ver a mi familia, pasar tiempo con ellas en algún chiringuito o en el mismo mar. Ganas también de relajado leer a Nietzsche y si lo encuentro, El Capital de Marx.
Me aburro, debería tirar la tele, e imponerme un mínimo de horas en las que disfrutar del ambiente veraniego que se vive en Madrid. No lo hago, el sueño y las horas de sueño han acordado romper los esquemas de los días y de paso romper mi equilibrio. Papeles de ontología, libro de antropología y portadas de historia ven pasar los ojos ora cansados, ora entusiasmados, pero siempre distintos. Por la convicción autoimpuesta de que filosofía no debería ser una carrera, los exámenes se han convertido en juegos dónde contrastar mi conocimiento. No siento preocupación, ni tampoco agobio, mas bien indeferencia.
Me voy a duchar, que mis ojos y cuerpo lo necesitan después de haber despertado. Una noche en la biblioteca de Puerta de Toledo y enlazo con el exámen de antropología, ojalá encuentre mi ipod y pueda escuchar esta maravilla de música que me ha pasado Diego mientras estudio ontología e historia. Me hace más ilusión ver al profesor y discutir sobre su ensayo escrito hace 5 años que hacer el exámen en sí. Hoy la apatía se ha despertado en mí, voy a combatirla y por eso decido tomar espacios nuevos en esta casa, que después de 10 horas en la cama ya no es ni cómoda. Nada que contar que os interese, es sólo mi pensar ahora y aquí, un domingo a las 16:30. Ciao.
Me aburro, debería tirar la tele, e imponerme un mínimo de horas en las que disfrutar del ambiente veraniego que se vive en Madrid. No lo hago, el sueño y las horas de sueño han acordado romper los esquemas de los días y de paso romper mi equilibrio. Papeles de ontología, libro de antropología y portadas de historia ven pasar los ojos ora cansados, ora entusiasmados, pero siempre distintos. Por la convicción autoimpuesta de que filosofía no debería ser una carrera, los exámenes se han convertido en juegos dónde contrastar mi conocimiento. No siento preocupación, ni tampoco agobio, mas bien indeferencia.
Me voy a duchar, que mis ojos y cuerpo lo necesitan después de haber despertado. Una noche en la biblioteca de Puerta de Toledo y enlazo con el exámen de antropología, ojalá encuentre mi ipod y pueda escuchar esta maravilla de música que me ha pasado Diego mientras estudio ontología e historia. Me hace más ilusión ver al profesor y discutir sobre su ensayo escrito hace 5 años que hacer el exámen en sí. Hoy la apatía se ha despertado en mí, voy a combatirla y por eso decido tomar espacios nuevos en esta casa, que después de 10 horas en la cama ya no es ni cómoda. Nada que contar que os interese, es sólo mi pensar ahora y aquí, un domingo a las 16:30. Ciao.
No hay comentarios:
Publicar un comentario