martes, 12 de junio de 2007

Con insomnio y colgado.

El exámen de antropología bien, el de historia bien también, los que quedan no lo sé, y el Barça mal. Una semana, una línea de resumen que además la termina. Bueno, supongo que se podría añadir que desde la última entrada he pasado las madrugadas despiertas en las bibliotecas y los días en la cama, dormido; de vez en cuando hacía una excepción para ir a algún exámen que otro, más que nada porque tocaba. El día humano de 18 horas son para mí pocas y le he sumado seis, conclusión: días inhumanos. Noches eternas, tanto las que se consideran noches como las mías, esos ratos eternos de 16 horas en las que mi cuerpo recibe tregua y descansa.

El mundo cambia mucho dependiendo de la vida de uno. Con algo tan trivial como cambiar las horas de sueño el mundo parece otro, andar por las calles rodeado de gente despierta y agobiada mientras yo peleo con mis pies para que me sigan arrastrando a la dirección aleatoria que han decido tomar es fascinante. Y es que es curioso las ganas que tienen de dejar de soportar el peso del cuerpo, sorprendente lo difícil que es andar a las cuatro de la tarde en una tarde apacible en Madrid. Quizás menos sorprendente teniendo en cuenta que 32 horas se suelen considerar demasiadas para estarlas todas despiertas, demasiadas incluso para un holandes españolizado, ojo.

"Déjame, eres un pesao" de las personas que quiero, "cuanto tiempo" o "(silencio)" de las personas a las que echo de menos, dicho esto último en una cueva. Supongo que será mi imperdonable sentido de la adaptación o mi educación, pero he aprendido a querer lo que está, aunque esté fuera de mi alcance, siempre está. 

"Adios jan, se pierde la comunicación (ruidos que simulan distorsión) y pi pi" ¿y qué le hago yo? soy una persona de fácil adicción, chungo, pero nadie se hace adicto a lo que no le gusta, se podría decir que toda persona que sufre de adicción ha sentido al menos alguna vez la felicidad, quizás algunos más que una persona sana. Lo peor de todo es que esta vez no me he podido ni enganchar todavía, mejor. 
Ojalá pudiera regular mis gustos, en los animales los sentires hacen que sobrevivan, en el hombre también, la diferencia es que el hombre sufre a menudo con su supervivencia, su fin no es ese, sino la recompensa de ella, el placer.

6:48 de la mañana, os dejo que lo adivineis, sí, acertasteis todos menos el graciosillo que falló a propósito, no he dormido. Toca ducharse, intentaré no despertar a nadie, y con rumbo a la facultad estudiaré, a la vuelta probablemente vuelva a vivir una guerra civil en mí mismo, y es que el hecho de que no tengamos pleno control sobre nuestro cuerpo hace que uno se plantée un cierto dualismo. Ridículo, mejor me voy a duchar ya y con suerte lea a alguien que me haga decir menos estupideces que mi "intelecto". A saber qué clase de intelección sufro yo... esperemos que no sea hoy la del sonido de un teléfono que te cuelga. Ciao.

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