sábado, 3 de mayo de 2008

Borrador sobre Quique.

If I could be who you want to... Que rollo sería. Desperfectos. Y siempre piden más, causando desperfectos. Kamikazes enamorados.

lunes, 28 de abril de 2008

No lo entiendo...

De vuelta, en el autobús, estuve pensando en si era posible. No, no lo era entonces, no lo es todavía. Y quedan preguntas sin responder, preguntas que a día de hoy parecen imposibles de responder.
¿Por qué algo en vez de nada? La pregunta me causaba una repulsa inmediata, era oirla y desconectar mi atención. No podía entender por qué plantearse una pregunta que no solo está condenada a quedar sin respuesta, sino que además solo puede estar fundada en alguna consideración metafísica que ha perdido contacto con la realidad. Pues ahora me la planteo. La primera parte de mi queja no tiene contestación: sí, es inútil y una pérdida de tiempo. La segunda en cambio sí puede ser contestada.
Una vez que entiendes que estás en un mundo que te precede y que seguirá su curso inmutable tras mi existencia, te preguntas: ¿y de dónde viene y a dónde va? Efectivamente es la pregunta clásica de la física, incontestada y lo que es peor incontestable a mi jucio. Estamos en un mundo temporal, por mucho que físicos hayan postulado que el tiempo es una noción que "nace" de nosotros, el mundo está sometido al espacio y el tiempo: está en algún lugar y por algún tiempo. La pregunta no debe, sin embargo, ser desdechada por estéril y abstracta. Recapitulemos: 1) vivimos en un mundo, inserto a su vez en un universo, inserto a su vez en x, inserto a su vez etc. etc. 2) esta totalidad tuvo su principio en el big bang, pero el big bang tuvo que venir de algo, y ese algo de algo etc. etc. Podemos entender un mundo finito en expansión... yo no, no tengo problemas con la expansión, pero sí con la idea de finitud porque ¿qué hay "alrededor" de la finitud?
Recapitulemos de nuevo: no somos capaces de entender una totalidad reglado a las leyes del espacio y el tiempo. El problema es que los humanos solo pueden existir en el espacio y el tiempo. Entonces, un humano, al pensar en el universo como totalidad llega al problema de: ¿dónde está su principio y su fin, dónde están sus límites espaciales?
Ahora estamos aquí, vivos temporalmente en un universo que nos trasciende. Este universo existe pues, pero... ¿por qué existe?
Es una pregunta estéril el porqué algo en vez de nada. Sin embargo sería interesante investigar el orígen de esta pregunta. Hemos partido de que la no existencia existe, o es una posibilidad al menos. ¿Deslegitima esto la pregunta? Perdón por lo confuso, he intentado transcribir mis pensamientos en el viaje de vuelta del basket. Por inexplicable me resultó razonable una solución divina, sin embargo más pardójico me pareció después la posiblidad de la divinidad: soy humano y como tal me resulta imposible imaginar una existencia fuera del espacio y el tiempo. Una cosa está clara, todo es muy curioso.

domingo, 27 de abril de 2008

jueves, 24 de abril de 2008

Reflexiones

Toma aire con la nariz, concéntrate en llenar tus pulmones con todo el aire que puedas, aguántalo un segundo, dos, y expúlsalo lentamente. Ahora cierra los ojos con cuidado, tómate el cuerpo en serio. Imagina ahora que tienes un cuerpo de porcelana y que todas las funciones que hacemos de forma inconsciente necesiten ahora de nuestra tutela. Bien, cierra los ojos con cuidado, no dejes que tiemblen, pesan, haz que pesen. Con los ojos cerrados, los brazos caídos, la columna erguida y orgullosa, los músculos relajados y la mente en blanco, respira y presta atención.
Hay varias cosas que he pensado y no creo haber oído lo suficiente: a) los mapas y las imágenes del meteosat son irreales, b) cuando escuchamos la palabra "Tierra" vemos una esfera de mar y tierra tapado por nubes, en medio de un universo negro/azul oscuro inmenso, girando lentamente, irreal también, c) nuestra vida se ha de vivir no de contar, a menudo dudo y lo paso mal por pensar que estoy desaprovechando mi vida. Ningún momento se congelará, ningún momento puede ser tal sin tener un futuro por delante. d) Si tienes la sensación se saber qué hacer en determinados momentos pero no sabes muy bien porqué, sigue tu instinto y mata tu afán racionalizador. e) La importancia nos la damos los unos a los otros y deberíamos vivir por ello para los demás.
La incertidumbre es el motor más eficiente y potente para la humanidad como conjunto y como todo formado por cada uno de nosotros, seres vivos que nos hacemos llamar humanos.
Renunciar a la escritura o a cualquier otra forma de dejar constancia me haría, probablemente, una persona más feliz, simple (en el buen sentido) y pura, pero si me preguntasen: ¿qué es lo último a lo que renunciarías en este mundo? tendría que responder: la escritura. Quizás la clave para poder entender a Savater en Babelia sea esa. A lo mejor mi parte más puramente humana, y no en el sentido de humanitaria, sino en el sentido de: característico de lo humano, sea mi afán absurdo de escribir. No dudo que haya motivos y razones en el reconocimiento ajeno, satisfacción personal y demás valores sociales, pero la naturaleza humana tiene atributos divinos que no podemos desestructuralizar mediante la razón y tristemente estos atributos antes nos atormentan que facilitan la existencia, pero nosotros no simplemente existimos, dejamos constancia de nuestra existencia. ¿Qué si no son la memoria, la historia, la escritura, la pintura, el arte en general, la mirada a las estrellas en particular? La humanidad entre lo animal y lo trascendental, condenado a la intranquilidad de estar entre dos mundos. Siempre y para siempre entre dos mundos.

sábado, 19 de abril de 2008

Confesiones.

¡Arjh! ¿No tiemblas ni un poquito? Todos los días, a todas horas, Quique nos acompañaba en nuestro amor veraniego, y ahora... ¿no tiemblas ni un poquito? La impotencia solo era superable con una humillación superior. Llegó, en forma de un vanidoso activista monárquico, en forma del más engreído cretino que anda suelto. ¡Y no lo ves! Lo sé, nada hay que añadir a lo pasado, he aprendido a convivir con ello, pero no soporto verte arrastrada sin resistencia hacia los pies de quien no te merece.
Dime, aunque te lo pida yo, alguna cosa bonita más, me harías feliz ¿sabes?
Antequera, en todo el concierto Antequera me perseguía, como si de un fantasma intuitivo se tratara, ahora sé que he de ir, que he de volver. Quizás algún día me digas: "¿puedes hacer que vuelva?" Nada me haría más feliz, nada sería más imposible. Nada me haría más especial que ser inalcanzable, independientemente de que quiera serlo. A independizarse al piso de enfrente. Tú misma, no es tan emocionante, te lo aseguro. A la vuelta, hablaremos de ello si quieres. Nada me haría más ilusión que compartirte junto a tu soledad algun ratito. Quiero que pienses en mí de vez en cuando, no soy capaz de evitarlo, no soy capaz de cambiar mis quereres, por supuesto sí de luchar contra ellos.
¿Por qué no cambias? Porque no puedes, lo sé. Sé que lo intentas, y sé que te quiero. Aunque me joda que asi sea, aunque me joda que no pueda cambiarlo. Algún día me despertaré con otras ilusiones, hoy me conformo con esta: seré importante para alguien en algun momento.
¿Cuándo dejaste de empatizar? ¿Cuándo decidiste que tu coraza fuera el ignorar? Duele saber que tu sufrimiento es indiferente. Ya está, todo está dicho, ha vuelto mi diario por un día. Mi blog había dejado de ser confidente, hoy lo ha sido de nuevo. A nadie le gustará comprobar que la verdad puede ser triste, a nadie le alegrará esta entrada, pero sed conscientes que al primero que le jode escribir lo escrito es a mí. Hoy sí. Me siento impotente. Ciao.

jueves, 17 de abril de 2008

Carta a Savater.

Admirado profesor:
Está de enhorabuena, le pido que ejerza unos momentos de Dios. Sí, yo en su lugar también dudaría de una carta que empezara así, sin embargo le pido una oportunidad. Depende de usted considerarlo alivio o fastidio pero he de decirle que no voy a poder otorgarle la eternidad como todo Dios que se precie. De hecho, le pido que ejerza de Dios mortal, es decir: no solo no podrá disfrutar de la parte chula de la divinidad sino encima ha de cargar con su trabajo. Es cierto, quizás no esté tan de enhorabuena... bueno, al grano.
Tengo una pregunta para usted. Valga como prólogo lo que sigue.
Hace unas semanas, quizás hace solo una, leí una entrevista que le hicieron a usted y a Eduardo Mendoza. Bueno, más que una entrevista fué una conversación entre amigos espiada por un periodista curioso. La entrevista me gustó, la leí con alegría y complicidad, estaba de acuerdo, me parecía estar leyendo una queja alegre, alimentada constantemente por el humor; y quién sabe, a lo mejor el humor es precisamente eso: una queja alegre. Cómplice pues, voy leyendo con interés la entrevista y llego hasta el final, el "curioso" pregunta: "Pomponio Flato busca una fuente que da vida pero quita inteligencia. ¿Ustedes qué elegirían?" Y volveis a coincidir, a ser cómplices: conocimiento, ¡winer!, felicidad, loser.
Entre el conocimiento y la felicidad: conocimiento. "Porque si no la vida no te la crees." Y por fin mi pregunta: ¿por qué?
Esa es la pregunta fundamental pero aún me queda una más, ¿se puede ser Pomponio Flato?