Noche divertida, noche atrevida, noche cualquiera, noche. Es ya muy tarde, pero prefiero no mirar muy de cerca el reloj, y es que dicen que el tiempo asusta. Quizás mañana, cuando mi cabeza pese menos y mis oidos oigan más me atreveré a mirarlo y espero encontrar dígitos amables que no me recuerden que ya casi es lunes y empieza de nuevo la rutina.
Rutina, bendita rutina. No sé porqué acabo de firmar una frase temiendo la rutina, como si fuese aquella cosa temible y aburrida de antaño. La rutina hace tiempo que dejó de ser aburrida, dejó de ser aburrida y temible para convertirse en divertida y necesaria, curioso ¿verdad?
Esta noche ha sido quizás un poco larga, ha tenido un comienzo demasiado largo y un fin inmejorablemente fugaz. Lo fugaz no siempre tiene que estar unido y pegado a la nostalgia, de vez en cuando lo fugaz se muestra tiernamente perfecto, se muestra difuso y correcto.
De acuerdo, lo admito, Laura estuvo dando vueltas y piruetas en mi cabeza, incluso juraría que en la pista de baile también, aunque sólo puedo afirmar con seguridad lo primero y lo último sólo si insistís.
Me he estado preguntando la misma pregunta que me ha hecho Juan al entrar en casa "¿cómo se pasa tan rápido del amor al odio, tanto ha cambiado?"
No lo sé... quizás sea, como sugiere Juan, en parte mi culpa, que mi actitud influya en la suya y así hasta formar un bucle infinito. Bucle tan común en las relaciones, que cuesta diferenciarla de la ralación en sí. El caso, hoy, día... Bueno, eso da igual, hoy: Laura no me ha caído tan bien.
Tres cuatros me han sorprendido al bajar la mirada y espiar la esquina de mi pantalla, tres cuatros que desaparecerán para decirme que son las cinco menos cuarto y que toca dormir. No me dirá nada, pero la voz se la pongo yo.
Voz le ponemos a todo, "nos narramos" o eso dicen...
Hoy el locutor está algo cansado, algo enfadado, algo ilusionado; hoy el locutor está feliz de estar ilusionado con Diego, orgulloso y cabezón con el enfado con Laura y cansado por aburridos motivos biológicos.
Me encanta estar vivo, y me encanta asombrarme de mi existencia, me siento especial cuando lo hago, cuando no doy por hecho mi estar aquí y ahora, cuando pienso en lo curioso que es todo, cuando me río de lo inútil que es escribir aquí y cuando pienso que me es necesario ¿diré que me río, o diré que me asombro? no parece mala elección, no parece que necesite de mi bendición esta página y este blog, se diría incluso que este es un emotivo acto de irracionalidad escrita.
Cuando el escribir deja de dar motivos... el escribir es arte, el escribir es gloria bendita. Lo dejo aquí antes de bendecir y recitar, antes de quizás caer y caer y caer. Por no complicarlo más. Ciao.
domingo, 10 de febrero de 2008
sábado, 9 de febrero de 2008
Un Contreras llega al mundo.
Así es, mi sobrino nació ayer. Ayer... sí, me enteré al levantarme por última vez, el 08-02-08. Mi sobrino no podía nacer en un día cualquiera, por algo es mi sobrino ¿no? Ha estado chulo el día de hoy, muy chulo. Ha nacido mi sobrino, me han dicho que he sacado un sobresaliente y he pasado un día genial con Diego.
Huy... casi se me olvida, he descubierto "avería y redención" de Quique González. No me obligueis a ordenar las noticias en orden de importancia que a lo mejor os llevais una desagradable sorpresa. Un día tendré que escribir historias sobre Quique, hoy bastará con escribir mientras me cuenta historias él. "Atrápalo, como un recuerdo envenenado", tengo droga para un mes por lo menos, esto mola.
No es fácil escribir cuando se escucha a este artistazo, pero da igual, no pretendo que esto suene bien, ni siquiera elegante o ágil.
Voy a intentar escribir canciones, mejor dicho: letras de canciones. Probablemente acabará en fracaso, pero eh... si no se intenta no se sabrá. Sigo cumpliendo con mi régimen de escritura, eso está bien. Mañana prometo intentar escribir algo más estético, ahora mismo son las 4:30 de la mañana y estoy demasiado a gusto como para inspirarme, asi que... Ciao.
Huy... casi se me olvida, he descubierto "avería y redención" de Quique González. No me obligueis a ordenar las noticias en orden de importancia que a lo mejor os llevais una desagradable sorpresa. Un día tendré que escribir historias sobre Quique, hoy bastará con escribir mientras me cuenta historias él. "Atrápalo, como un recuerdo envenenado", tengo droga para un mes por lo menos, esto mola.
No es fácil escribir cuando se escucha a este artistazo, pero da igual, no pretendo que esto suene bien, ni siquiera elegante o ágil.
Voy a intentar escribir canciones, mejor dicho: letras de canciones. Probablemente acabará en fracaso, pero eh... si no se intenta no se sabrá. Sigo cumpliendo con mi régimen de escritura, eso está bien. Mañana prometo intentar escribir algo más estético, ahora mismo son las 4:30 de la mañana y estoy demasiado a gusto como para inspirarme, asi que... Ciao.
viernes, 8 de febrero de 2008
Aburrido.
Tengo una opinión, no se debería escribir si no se tiene algo que decir. ¿Compartís mi opinión? Yo creo que sí, sin embargo, decir y hacer no es lo mismo.
Tengo muchas opiniones de muchas cosas, hay una cierta necesidad de opinar sobre todo lo que nos encontramos en nuestra vida. Es muy posible que jamás te hayas fijado en el peinado de Beckham, pero si te preguntan, apenas hace falta unos segundos para juzgar y por supuesto defender tu opinión como la válida y defenderla como si tu vida dependiese de ello. ¿Me equivoco?
La pregunta puede permanecer sin respuesta. Hay preguntas que merecen no ser respondidas jamás, aquellas preguntas que culminan un discurso brillante o aquellas otras que causan un silencio magnífico y sabio.
Entre preguntas, afirmaciones y órdenes... ¿con qué os quedaríais? Las preguntas se dirá que necesitan de afirmaciones, y las órdenes, en principio necesitan del silencio, o al menos se estará de acuerdo en que no se puede dialogar con sólo órdenes. Las afirmaciones es nuestra fórmula expresiva por excelencia, los hombres cuándo hablan, afirman. ¿Qué diferencia hay entre afirmar y juzgar, y entre juzgar y opinar? ¿no se podría decir antes de toda frase afirmativa: "yo afirmo que..."?, creo que sí, y si no es así algo ha fallado ¿no?
Entre una pregunta, una afirmación y una orden yo suelo preferir las preguntas. Pero solo esas preguntas que no buscan respuesta y, a ser posible, que no admitan ninguna como válida.
Los niños suelen preguntar mucho. ¿Qué es eso? y sobre todo ¿Por qué es eso? y después innumerables ¿por qué?'s más. Las personas mayores suelen acabar frustados o diciendo cosas como "porque sí" o "porque lo digo yo", algunos son más ingeniosos y responden con la fatídica pregunta "¿por qué no?" sin saber el niño que esa pregunta ya estaba implícita en la suya.
Se me acaba de ocurrir una fantasía: imaginaos un mundo en el que no se pudiera afirmar ni dar órdenes. Un mundo dónde las personas sólo podrían plantear sus dudas y preguntas y hacer partícipes a los demás de esas dudas y preguntas. Cada uno tendría que responder a sus propias preguntas, ningún adulto podrá responderle con la "verdad", olvidando que esa verdad fué opinión y que la verdad se inventa, literalmente se inventa. Acabaría por ser frustrante, estaríamos un tanto incomunicados, sufriríamos todos una soledad insoportable, la idea ha sido todo un fracaso, no podemos vivir sin afirmaciones. Pero hagamos una cosa, afirmemos, pero suprimamos las órdenes, sobre todo una fatídica: "ordeno que creas mi afirmación". Sería más placentero todo si nadie nos quisiese imponer su visión de las cosas, sus afirmaciones y juicios.
Pero bueno, creo que todo esto que estoy escribiendo es también un intento de imponer mi opinión o mi visión de las cosas. Así que paro ya. Ah!... casi se me olvida, intentaré escribir a diario en éste blog, me gusta, aunque después lo escrito sea muy aburrido... Asi que de momento os molestais y nada más. Ciao.
Tengo muchas opiniones de muchas cosas, hay una cierta necesidad de opinar sobre todo lo que nos encontramos en nuestra vida. Es muy posible que jamás te hayas fijado en el peinado de Beckham, pero si te preguntan, apenas hace falta unos segundos para juzgar y por supuesto defender tu opinión como la válida y defenderla como si tu vida dependiese de ello. ¿Me equivoco?
La pregunta puede permanecer sin respuesta. Hay preguntas que merecen no ser respondidas jamás, aquellas preguntas que culminan un discurso brillante o aquellas otras que causan un silencio magnífico y sabio.
Entre preguntas, afirmaciones y órdenes... ¿con qué os quedaríais? Las preguntas se dirá que necesitan de afirmaciones, y las órdenes, en principio necesitan del silencio, o al menos se estará de acuerdo en que no se puede dialogar con sólo órdenes. Las afirmaciones es nuestra fórmula expresiva por excelencia, los hombres cuándo hablan, afirman. ¿Qué diferencia hay entre afirmar y juzgar, y entre juzgar y opinar? ¿no se podría decir antes de toda frase afirmativa: "yo afirmo que..."?, creo que sí, y si no es así algo ha fallado ¿no?
Entre una pregunta, una afirmación y una orden yo suelo preferir las preguntas. Pero solo esas preguntas que no buscan respuesta y, a ser posible, que no admitan ninguna como válida.
Los niños suelen preguntar mucho. ¿Qué es eso? y sobre todo ¿Por qué es eso? y después innumerables ¿por qué?'s más. Las personas mayores suelen acabar frustados o diciendo cosas como "porque sí" o "porque lo digo yo", algunos son más ingeniosos y responden con la fatídica pregunta "¿por qué no?" sin saber el niño que esa pregunta ya estaba implícita en la suya.
Se me acaba de ocurrir una fantasía: imaginaos un mundo en el que no se pudiera afirmar ni dar órdenes. Un mundo dónde las personas sólo podrían plantear sus dudas y preguntas y hacer partícipes a los demás de esas dudas y preguntas. Cada uno tendría que responder a sus propias preguntas, ningún adulto podrá responderle con la "verdad", olvidando que esa verdad fué opinión y que la verdad se inventa, literalmente se inventa. Acabaría por ser frustrante, estaríamos un tanto incomunicados, sufriríamos todos una soledad insoportable, la idea ha sido todo un fracaso, no podemos vivir sin afirmaciones. Pero hagamos una cosa, afirmemos, pero suprimamos las órdenes, sobre todo una fatídica: "ordeno que creas mi afirmación". Sería más placentero todo si nadie nos quisiese imponer su visión de las cosas, sus afirmaciones y juicios.
Pero bueno, creo que todo esto que estoy escribiendo es también un intento de imponer mi opinión o mi visión de las cosas. Así que paro ya. Ah!... casi se me olvida, intentaré escribir a diario en éste blog, me gusta, aunque después lo escrito sea muy aburrido... Asi que de momento os molestais y nada más. Ciao.
jueves, 7 de febrero de 2008
Estoy agotado.
Y me siento realmente tentado de terminar ésta entrada aquí. Es importantísimo sentirse valorado. "You have to learn to live with wath you can´t rise above". De acuerdo, hay personas que merecerían ser admiridas, pero a veces solo soy capaz de sentir envidia y frustación. Con esto creo que basta, estoy cansado y desengañado, pero esta vez pienso hacer caso de mis propios consejos y ampliar mi horizonte, los desconocidos suelen ser muy halagadores. Estoy mucho mejor de lo que parece, pronto me lo demostraré. Ciao.
domingo, 3 de febrero de 2008
Ayer estabas mejor.
- Pero si son las doce y cinco de la noche ¿qué me estás contando?
- ¿No te das cuenta de que ayer ha sido el mejor día de todos tus días?
- ¿Y tú quién eres para decidir eso?
- ¿No lo sabes todavía? Es difícil acostumbrarse, pero yo no existo.
- Mejor, no me estabas cayendo nada bien.
El silencio entró en escena, pero esta vez no resultaba tan preocupante. Ramón le dió la espalda, ignoró al silencio y siguió fumando.
- Oye, ¿has cenado?
El cuello giró lo justo para que el ojo derecho pudiese comprobar que allí no había nadie, él lo sabía pero simulaba inspeccionar de arriba abajo un cuerpo indiferente para luego hacer desaparecer su mirada en una nube de humo que lo escondía y lo abrigaba.
- Ayer soñé que no me despertaba, fué el mejor sueño de mi vida. Y hoy me has despertado... me merezco una disculpa ¿no?
El suelo estaba sucio y el mármol frío, el árbol no se veía y la niebla se confundía con el humo. Volvió el silencio acompañado de fantasmas.
- Verás... me da miedo de que la muerte no sea lo mismo que el sueño. Me falta una bota, ¿me la has quitado tú?
Volvió a mirar hacia atrás, un lobo negro enfundado en Ramón miraba paciente esperando una respuesta. Retiró la mirada que se dejó posar sobre el mármol que helaba sus vaqueros raídos.
- Hace frío. ¿Nos vamos a casa?
- Nadie te va responder, tu día se acabó, ahora cumple tu parte del trato.
- !No sin mis botas!
- La bota se ha caído y yo no quiero caer sin mis botas, quiero tener sueño.
- Me voy, que estoy harto de estar despierto.
Las azoteas son sitios muy raros, le gustaban a Ramón. Eras sitios oscuros, sin luz, rodeada por un abismo... allí no ocurría nada, salvo el paso de distraídos antenistas y aburridos suicidas.
- Quiero morir dormido, así seguiré soñando siempre.
- Sabes que no es verdad, sabes que el sueño no es la muerte.
- Ves... por gente como tú me suicido. Hala, me voy.
Una cajita tenía veinte píldoras, ayer se había tomado tres, haciendo números... hacían un total de diecisiete píldoras. Todas entraron, Ramón se tumbó y se concentró en no caer antes de tiempo, ni quedarse dormido sin tirarse.
No lo consiguió, murió en la azotea por sobredosis... y sin su bota. Un final triste para un hombre triste.
- ¿No te das cuenta de que ayer ha sido el mejor día de todos tus días?
- ¿Y tú quién eres para decidir eso?
- ¿No lo sabes todavía? Es difícil acostumbrarse, pero yo no existo.
- Mejor, no me estabas cayendo nada bien.
El silencio entró en escena, pero esta vez no resultaba tan preocupante. Ramón le dió la espalda, ignoró al silencio y siguió fumando.
- Oye, ¿has cenado?
El cuello giró lo justo para que el ojo derecho pudiese comprobar que allí no había nadie, él lo sabía pero simulaba inspeccionar de arriba abajo un cuerpo indiferente para luego hacer desaparecer su mirada en una nube de humo que lo escondía y lo abrigaba.
- Ayer soñé que no me despertaba, fué el mejor sueño de mi vida. Y hoy me has despertado... me merezco una disculpa ¿no?
El suelo estaba sucio y el mármol frío, el árbol no se veía y la niebla se confundía con el humo. Volvió el silencio acompañado de fantasmas.
- Verás... me da miedo de que la muerte no sea lo mismo que el sueño. Me falta una bota, ¿me la has quitado tú?
Volvió a mirar hacia atrás, un lobo negro enfundado en Ramón miraba paciente esperando una respuesta. Retiró la mirada que se dejó posar sobre el mármol que helaba sus vaqueros raídos.
- Hace frío. ¿Nos vamos a casa?
- Nadie te va responder, tu día se acabó, ahora cumple tu parte del trato.
- !No sin mis botas!
- La bota se ha caído y yo no quiero caer sin mis botas, quiero tener sueño.
- Me voy, que estoy harto de estar despierto.
Las azoteas son sitios muy raros, le gustaban a Ramón. Eras sitios oscuros, sin luz, rodeada por un abismo... allí no ocurría nada, salvo el paso de distraídos antenistas y aburridos suicidas.
- Quiero morir dormido, así seguiré soñando siempre.
- Sabes que no es verdad, sabes que el sueño no es la muerte.
- Ves... por gente como tú me suicido. Hala, me voy.
Una cajita tenía veinte píldoras, ayer se había tomado tres, haciendo números... hacían un total de diecisiete píldoras. Todas entraron, Ramón se tumbó y se concentró en no caer antes de tiempo, ni quedarse dormido sin tirarse.
No lo consiguió, murió en la azotea por sobredosis... y sin su bota. Un final triste para un hombre triste.
Uno rapidito que tengo sueño.
No... no voy a perpetuar la especie y tampoco voy a darme el gusto del placer; sólo voy a escribir un rato. ¿Espero que no os importe?
Todavía no he decidido la respuesta, o mejor, todavía no sé la respuesta. Es cierto, todavía no sé si esto me importa o no, el "esto" sería el blog o mi escribir, que a día de hoy casi casi es lo mismo.
Me ha dado por escribir muchos puntos y aparte en este domingo por la mañana.
Por seguir la racha terminaré esta frase y empezaré otro párrafo, de momento sirve para rellenar de ¿tinta? esta hoja, si fuera hoja y si fuera tinta, digamos para no liarnos que terminamos.
Detrás de los sinsentidos se suelen esconder o genios o desgraciados. Venga, no seais crueles y llamadme desgraciado. ¿Os imaginais cargar con la culpa de autoproclamarse genio? A parte de disparate e injusto sería un sinsentido, y ya sabeis qué dicen de los sinsentidos.
Estoy haciendo un esfuerzo por no hablar de mí, aunque creo que al recordarlo acabo de fracasar.
Pasemos párrafo, a lo mejor pasa desapercibido.
Todavía no he resuelto algunas dudas existenciales pero me tendreis que perdonar por no enumerarlas, es que es domingo por la mañana y voy a desayunar.
Voy a serme infiel, estoy escribiendo desde el ordenador de Iñaki, mola, es cómodo, mucho más cómodo que el mío, está mejor cuidado.
Hoy bato récord de párrafos, al menos algo he hecho hoy, y escribir tres palabras seguidas que empiezan por "h" (mirar atrás si no se localiza) ya es algo...
Por si algún día visito este blog y me pregunto qué día era aquel en que desvariaba tanto... acaban de traspasar a Pau a los Lakers, bueno... ayer, pero valdrá.
Un... no sé, ¿un qué?, lo dejaré al gusto del lector, no os podreis quejar, ¿o debería decir "no me puedo quejar"? Ciao.
Todavía no he decidido la respuesta, o mejor, todavía no sé la respuesta. Es cierto, todavía no sé si esto me importa o no, el "esto" sería el blog o mi escribir, que a día de hoy casi casi es lo mismo.
Me ha dado por escribir muchos puntos y aparte en este domingo por la mañana.
Por seguir la racha terminaré esta frase y empezaré otro párrafo, de momento sirve para rellenar de ¿tinta? esta hoja, si fuera hoja y si fuera tinta, digamos para no liarnos que terminamos.
Detrás de los sinsentidos se suelen esconder o genios o desgraciados. Venga, no seais crueles y llamadme desgraciado. ¿Os imaginais cargar con la culpa de autoproclamarse genio? A parte de disparate e injusto sería un sinsentido, y ya sabeis qué dicen de los sinsentidos.
Estoy haciendo un esfuerzo por no hablar de mí, aunque creo que al recordarlo acabo de fracasar.
Pasemos párrafo, a lo mejor pasa desapercibido.
Todavía no he resuelto algunas dudas existenciales pero me tendreis que perdonar por no enumerarlas, es que es domingo por la mañana y voy a desayunar.
Voy a serme infiel, estoy escribiendo desde el ordenador de Iñaki, mola, es cómodo, mucho más cómodo que el mío, está mejor cuidado.
Hoy bato récord de párrafos, al menos algo he hecho hoy, y escribir tres palabras seguidas que empiezan por "h" (mirar atrás si no se localiza) ya es algo...
Por si algún día visito este blog y me pregunto qué día era aquel en que desvariaba tanto... acaban de traspasar a Pau a los Lakers, bueno... ayer, pero valdrá.
Un... no sé, ¿un qué?, lo dejaré al gusto del lector, no os podreis quejar, ¿o debería decir "no me puedo quejar"? Ciao.
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