viernes, 8 de febrero de 2008

Aburrido.

Tengo una opinión, no se debería escribir si no se tiene algo que decir. ¿Compartís mi opinión? Yo creo que sí, sin embargo, decir y hacer no es lo mismo.
Tengo muchas opiniones de muchas cosas, hay una cierta necesidad de opinar sobre todo lo que nos encontramos en nuestra vida. Es muy posible que jamás te hayas fijado en el peinado de Beckham, pero si te preguntan, apenas hace falta unos segundos para juzgar y por supuesto defender tu opinión como la válida y defenderla como si tu vida dependiese de ello. ¿Me equivoco?
La pregunta puede permanecer sin respuesta. Hay preguntas que merecen no ser respondidas jamás, aquellas preguntas que culminan un discurso brillante o aquellas otras que causan un silencio magnífico y sabio.
Entre preguntas, afirmaciones y órdenes... ¿con qué os quedaríais? Las preguntas se dirá que necesitan de afirmaciones, y las órdenes, en principio necesitan del silencio, o al menos se estará de acuerdo en que no se puede dialogar con sólo órdenes. Las afirmaciones es nuestra fórmula expresiva por excelencia, los hombres cuándo hablan, afirman. ¿Qué diferencia hay entre afirmar y juzgar, y entre juzgar y opinar? ¿no se podría decir antes de toda frase afirmativa: "yo afirmo que..."?, creo que sí, y si no es así algo ha fallado ¿no?
Entre una pregunta, una afirmación y una orden yo suelo preferir las preguntas. Pero solo esas preguntas que no buscan respuesta y, a ser posible, que no admitan ninguna como válida.
Los niños suelen preguntar mucho. ¿Qué es eso? y sobre todo ¿Por qué es eso? y después innumerables ¿por qué?'s más. Las personas mayores suelen acabar frustados o diciendo cosas como "porque sí" o "porque lo digo yo", algunos son más ingeniosos y responden con la fatídica pregunta "¿por qué no?" sin saber el niño que esa pregunta ya estaba implícita en la suya.
Se me acaba de ocurrir una fantasía: imaginaos un mundo en el que no se pudiera afirmar ni dar órdenes. Un mundo dónde las personas sólo podrían plantear sus dudas y preguntas y hacer partícipes a los demás de esas dudas y preguntas. Cada uno tendría que responder a sus propias preguntas, ningún adulto podrá responderle con la "verdad", olvidando que esa verdad fué opinión y que la verdad se inventa, literalmente se inventa. Acabaría por ser frustrante, estaríamos un tanto incomunicados, sufriríamos todos una soledad insoportable, la idea ha sido todo un fracaso, no podemos vivir sin afirmaciones. Pero hagamos una cosa, afirmemos, pero suprimamos las órdenes, sobre todo una fatídica: "ordeno que creas mi afirmación". Sería más placentero todo si nadie nos quisiese imponer su visión de las cosas, sus afirmaciones y juicios.
Pero bueno, creo que todo esto que estoy escribiendo es también un intento de imponer mi opinión o mi visión de las cosas. Así que paro ya. Ah!... casi se me olvida, intentaré escribir a diario en éste blog, me gusta, aunque después lo escrito sea muy aburrido... Asi que de momento os molestais y nada más. Ciao.

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