Complicado de explicar el horrible dolor que sufro. ¿Cómo se debería sentir uno cuando a diario vive la indiferencia de la persona amada? ¿Cómo se debería sentir uno cuándo no puede ya consolarse con una falsa esperanza? ¿Siente quizás un agrietamiento del corazón, una caída angustiosa hacia... ¿hacia la nada quizás??
No es fácil de llevar. Conviene olvidar, ser positivos e ignorar. Conviene, sí... pero no es posible engañarse sin traicionarse. Y no me gusta que me trate como a un desconocido que se dejó unos calcetines en su casa y que por casualidad tiene un camisa interior de su padre en casa. Y no soy capaz de soportar la indiferencia que provoco. Y siento soledad, impotencia y desolación. Y me odio por que ella me odia, la odio porque no me quiere, necesito el veneno, la droga, ¡la necesito joder! Odio, sufrimiento, impotencia, violencia, ya no me son ajenos. No sabeis lo insoportable que resulta ser contradictorio, querer a lo odiado, necesitar la fuente de tu dolor... el lenguaje no sirve para expresar lo cruel que soy conmigo mismo. ¿¡Donde está la piedad!? No puede ser que sabiendo el sufrimiento, el calvario por el que paso no muestre piedad, ¿me equivoqué tanto enamorándome de ella? Asqueroso. "El tiempo solo cura lo que no importa ya", imagínate que la frase es cierta... me resulta dificilmente creíble que me deje de importar en un futuro próximo. Un mes ha pasado, el noviembre negro del 2007. No por mostrarme indiferencia me vas a importar menos Laura, solo me causas dolor, asi que, por favor, si tienes piedad, abrázame, enséñame cómo se supera el sufrimiento, ¿how do I go on? Pregunto a la persona equivocada, quizas cuando aprenda a superarlo tenga que ejercer de profesor yo, quizás así tome venganza de mi dolor, suprimiendo el germen iniciador. A la mierda todo, pierde ya sentido, no sé de que modo el sentirse herido. No soy gran cosa como poeta, pero ahora mismo no creo que sea gran cosa en nada, asi que lo desgraciados lectores os jodeis y me tragais este mal trago. Soy muy aficcionado a perdir perdón, asi que ya si eso, en alguno otro momento... pero hoy no, hoy seguro que no. Adios.
jueves, 29 de noviembre de 2007
martes, 6 de noviembre de 2007
... y de nuevo, pido perdón.
Mi padre me ha tratado siempre con mucha ternura y amor. Varias veces le hice una pregunta siempre difícil: "¿Qué digo cuando una chica me quiere y yo no a ella? Mi padre, con un tono de voz suave, tierno y conmovedor me decía: "simplemente di: a lo mejor yo te gusto más de lo que tú me gustas a mí". Sobre papel, y en español, no parece la frase más amable que se podría decir en una situación así, pero por aquel entonces, en holandés y con ese tono de voz tan cautivador resultaba enormemente tierno y acertadamente tajante. Solía terminar la conversación conmigo diciéndole "que fácil resulta decirlo ahora y qué difícil en el momento mismo", y con mi padre respondiendo con una risa sabia, emanando comprensión y diversión; esa risa reservada al reino de los padres, los cuales se maravillan de que sus hijos pasan por las mismas penurias que ellos pasaron en su adolescencia.
Curiosamente, por no sé qué fenómeno de mi educación, siempre pensé en esta frase como dicha por mí. Además, resulta vanidoso, pero no por vanidoso es menos cierto y sincero, yo nunca creí posible una ruptura sentimental estando yo enamorado, es decir, sin yo quererlo. Me creo, o al menos me creí, el novio perfecto, un tanto agobiante a veces pero poco más; mi ser tomó inconscientemente, a veces incluso conscientemente, buena nota de testimonios de mujer, vease mi madre y programas sensacionalistas feministas, en nada comparables por cierto, acerca de la pareja idílica. Buenas maneras, atención, puntualidad, regalos inesperados y disponibilidad. Así recitado parecen pautas a seguir sacadas de un libro asqueroso y absurdo que muy bien podría titularse: "¿cómo ser una buena pareja"? por Oprah. La sabiduría popular, sin embargo, defiere en la importancia de estas cosas, de estos detalles. "Más enseña una relación que diez años de universidad" es ejemplo de esta sabiduría, burda exageración diría uno, uno antes de tener de hecho una relación, no tan burda tras tenerla. La sabiduría popular es más sincera que la educación que una madre quiere para su hijo y más sincera aún y mucho más sabia también, que la "sabiduría" de los programas de media tarde presentados por una mujer que carga con el cuestionable honor de representar el feminismo en el país que corresponda.
La experiencia traumática es frctífera en lecciones. Así lo descubro yo en estos días. Una persona muy bien muede creer ser sincera cuando dice, cuenta o argumenta algo, pero dicha creencia puede ser simplemente superficial, y las verdaderas razones quizás no sean ni conocidas por la persona misma. El inconsciente. A veces ocultamos nuestro inconsciente de la consciencia, pues si nos fuera visible clara y distintamente las verdaderas razones que, a menudo, operan en nuestras decisiones, inmediatamente nos asustaíamos de lo mezquino y cruel que uno puede llegar a ser.
¿A santo de qué viene todo esto? Viene a colación de mi experiencia reciente, y es que mi novia me ha dejado hace cuatro días. Las razones fueron pobres, gran influencia consciente tuvo su dramática, y esta es sin duda la mejor palabra al caso, relación anterior y según creo ahora, influjo tuvo también el triste hecho de que ella no me quería tanto a mí, como yo a ella. Y eso que nunca me iba a pasar a mí...
Habito en un mar de confusión, dónde mil dudas me asaltan y me turban:
¿Me quiso de veras alguna vez?, ¿hubiese preferido no haber tenido esta relación nunca, si supiese de hecho que no me quería?, ¿cuando me decía que me quería lo decía de corazón o por necesidad de autoconvencerse?, ¿es posible, como ella dijo, que se desengañase al conocer que yo no siempre soy el joven espontáneo y feliz que a menudo aparento ser? Se sintió estafada, la dececioné, ¿por qué? por estar triste, por estar depresivo. Ya sé, mil voces gritan "injusticia" en mi corazón, pero en temas de amor ¿la justicia qué papel puede llegar a jugar? lo paradójico es que, gracias a Dios, ninguno.
Uno ha de decidir si sacrificarse por otro o protegerse contra una tempestad que pudiera ser demasiado fuerte. Sin duda, la valentía sí es clave en el amor. Pero, ¿quién puede ser tan ruin de acusar a una persona de cobarde, si está desnuda y débil? Yo he llegado a serlo, y de nuevo, pido perdón.
Curiosamente, por no sé qué fenómeno de mi educación, siempre pensé en esta frase como dicha por mí. Además, resulta vanidoso, pero no por vanidoso es menos cierto y sincero, yo nunca creí posible una ruptura sentimental estando yo enamorado, es decir, sin yo quererlo. Me creo, o al menos me creí, el novio perfecto, un tanto agobiante a veces pero poco más; mi ser tomó inconscientemente, a veces incluso conscientemente, buena nota de testimonios de mujer, vease mi madre y programas sensacionalistas feministas, en nada comparables por cierto, acerca de la pareja idílica. Buenas maneras, atención, puntualidad, regalos inesperados y disponibilidad. Así recitado parecen pautas a seguir sacadas de un libro asqueroso y absurdo que muy bien podría titularse: "¿cómo ser una buena pareja"? por Oprah. La sabiduría popular, sin embargo, defiere en la importancia de estas cosas, de estos detalles. "Más enseña una relación que diez años de universidad" es ejemplo de esta sabiduría, burda exageración diría uno, uno antes de tener de hecho una relación, no tan burda tras tenerla. La sabiduría popular es más sincera que la educación que una madre quiere para su hijo y más sincera aún y mucho más sabia también, que la "sabiduría" de los programas de media tarde presentados por una mujer que carga con el cuestionable honor de representar el feminismo en el país que corresponda.
La experiencia traumática es frctífera en lecciones. Así lo descubro yo en estos días. Una persona muy bien muede creer ser sincera cuando dice, cuenta o argumenta algo, pero dicha creencia puede ser simplemente superficial, y las verdaderas razones quizás no sean ni conocidas por la persona misma. El inconsciente. A veces ocultamos nuestro inconsciente de la consciencia, pues si nos fuera visible clara y distintamente las verdaderas razones que, a menudo, operan en nuestras decisiones, inmediatamente nos asustaíamos de lo mezquino y cruel que uno puede llegar a ser.
¿A santo de qué viene todo esto? Viene a colación de mi experiencia reciente, y es que mi novia me ha dejado hace cuatro días. Las razones fueron pobres, gran influencia consciente tuvo su dramática, y esta es sin duda la mejor palabra al caso, relación anterior y según creo ahora, influjo tuvo también el triste hecho de que ella no me quería tanto a mí, como yo a ella. Y eso que nunca me iba a pasar a mí...
Habito en un mar de confusión, dónde mil dudas me asaltan y me turban:
¿Me quiso de veras alguna vez?, ¿hubiese preferido no haber tenido esta relación nunca, si supiese de hecho que no me quería?, ¿cuando me decía que me quería lo decía de corazón o por necesidad de autoconvencerse?, ¿es posible, como ella dijo, que se desengañase al conocer que yo no siempre soy el joven espontáneo y feliz que a menudo aparento ser? Se sintió estafada, la dececioné, ¿por qué? por estar triste, por estar depresivo. Ya sé, mil voces gritan "injusticia" en mi corazón, pero en temas de amor ¿la justicia qué papel puede llegar a jugar? lo paradójico es que, gracias a Dios, ninguno.
Uno ha de decidir si sacrificarse por otro o protegerse contra una tempestad que pudiera ser demasiado fuerte. Sin duda, la valentía sí es clave en el amor. Pero, ¿quién puede ser tan ruin de acusar a una persona de cobarde, si está desnuda y débil? Yo he llegado a serlo, y de nuevo, pido perdón.
sábado, 27 de octubre de 2007
¿Qué me has hecho verano mío?
A los 19 años, fuerte, sano y ambicioso, estoy sumergido en mi oscuridad. Oscuridad, soledad, vacío, conciencia de muerte propia... círculo de ideas muy deprimente y agotador. Círculo de ideas en la que elegí meterme, círculo de ideas angustiosa y misteriosa, círculo enormemente absorbente, terriblemente real, irónicamente sugerente.
Por absorbente, sugerente y aterrorizador es tan parecido a un agujero negro que al cerrar los ojos no puedo evitar ver esas representaciones de agujeros negros tan típicos de los libros de física o los posters de astrología. ¿Qué hay en el centro mismo del agujero? No se sabe, se quiere saber, no se puede saber... pues muere ya no solo la vida sino incluso el tiempo y el espacio en ese centro fatídico.
A mi me dan igual los agujeros negros, no me afectan, no me van a afectar, y si cabe considerarlo, tampoco a los míos, así que, es tan irreal como Dios para mí. La muerte sin embargo es mucho más real; la oscuridad, soledad y vacío no serían agobiantes y angustiosos si no los experimentara, y afrontémoslo, nos importa lo que nos afecta, lo demás nos es totalmente indiferente.
Aquello que me aterroriza no es tanto la muerte, sino la finitud de la vida. El presagio de una nada eterna... es tan frustrante tener ya un final determinado. Forjamos nuestro destino en vida para vivirla en vida, y ahí acaba el destino, después ya no empieza nada, ha muerto todo y queda muerto sumergido en mi agujero negro.
Quiero que otros se jodan como yo, que se jodan dándose cuenta de su muerte y su irrevocable destino. Por el mero gusto de compartir una sonrisa irónica o ver en la mirada del amigo un destino trágico compartido. Es igual de inocuo trasladar la tragedia, difundirla y promocionarla, nadie te dará solución, nadie te dará consolación, y lo sé. Es por joder... bueno y por buscar consolación en la pena ajena. Nuestra felicidad en esta sociedad de la competencia es relativa a los demás, que es tan efectivo rebajar a los demás que auparse uno, y como uno ya está jodido y hundido, le es más fácil arrastrar a los demás que auparse a costa suya. Ambas formas ruines, pero desear el mal ajeno ha sido siempre culminación de deterioro y degradación y ese ser soy yo. Encantado de conoceros, espero que esta línea ni la leáis por estar ya deprimidos y trastocados; por estar jodidos.
Por absorbente, sugerente y aterrorizador es tan parecido a un agujero negro que al cerrar los ojos no puedo evitar ver esas representaciones de agujeros negros tan típicos de los libros de física o los posters de astrología. ¿Qué hay en el centro mismo del agujero? No se sabe, se quiere saber, no se puede saber... pues muere ya no solo la vida sino incluso el tiempo y el espacio en ese centro fatídico.
A mi me dan igual los agujeros negros, no me afectan, no me van a afectar, y si cabe considerarlo, tampoco a los míos, así que, es tan irreal como Dios para mí. La muerte sin embargo es mucho más real; la oscuridad, soledad y vacío no serían agobiantes y angustiosos si no los experimentara, y afrontémoslo, nos importa lo que nos afecta, lo demás nos es totalmente indiferente.
Aquello que me aterroriza no es tanto la muerte, sino la finitud de la vida. El presagio de una nada eterna... es tan frustrante tener ya un final determinado. Forjamos nuestro destino en vida para vivirla en vida, y ahí acaba el destino, después ya no empieza nada, ha muerto todo y queda muerto sumergido en mi agujero negro.
Quiero que otros se jodan como yo, que se jodan dándose cuenta de su muerte y su irrevocable destino. Por el mero gusto de compartir una sonrisa irónica o ver en la mirada del amigo un destino trágico compartido. Es igual de inocuo trasladar la tragedia, difundirla y promocionarla, nadie te dará solución, nadie te dará consolación, y lo sé. Es por joder... bueno y por buscar consolación en la pena ajena. Nuestra felicidad en esta sociedad de la competencia es relativa a los demás, que es tan efectivo rebajar a los demás que auparse uno, y como uno ya está jodido y hundido, le es más fácil arrastrar a los demás que auparse a costa suya. Ambas formas ruines, pero desear el mal ajeno ha sido siempre culminación de deterioro y degradación y ese ser soy yo. Encantado de conoceros, espero que esta línea ni la leáis por estar ya deprimidos y trastocados; por estar jodidos.
miércoles, 13 de junio de 2007
¡Dejadme! Estoy madurando.
Cuatro años de intensa felicidad ignorante. Después ceden los derechos para que sean ahora las obligaciones las que dominen. A los cuatro años empieza la gran mentira, un futuro de oro, bueno, si no es de oro, al menos siempre será mejor que el presente.
¿Alguien se siente con ganas de hacerme feliz? solo tiene que presentarme un niño que no quiera crecer. Lo importante es crecer, madurar. Madurar... menuda palabra de mierda.
Así uno va madurando, madurando hacia el futuro anhelado, armado contra esas tormentas que te predicaron y que has de portar hasta tu muerte, armadura que supongo debe de entretener a alguno como entretiene la nariz roja de los payasos, por lo demás creo que una armadura si no es para combatir sólo sirve para lastrar, y lo cierto es que no hay armadura que valga para la batalla, la batalla se libra en uno mismo, se trata de ver la parte positiva de las cosas, ya está, ese es el gran secreto.
Menuda decepción eh... Pues eso, se madura y se llega a ese punto crucial de la vida de toda persona los 16 o 18 años. Toca escribir el guión de tu futuro, al menos firmarlo. Tranquilos, si veis que teneis muchas dudas, tened la tranquilidad que hareis algo para algo. Vuestro preciado futuro de oro seguirá allí, en el horizonte sempiterno. Si se piensa en el ahora es que no estas pensando en el futuro, y eso significa que no lo tienes, y eso significa fin, y el fin siempre ha sido malo. ¿No es eso?
De chico, querer crecer, de adolescente la universidad pues es infinitamente mejor que el colegio, en la universidad el trabajo, pues se gana dinero y es mejor todavía, en el trabajo, querer tener una familia, en la familia querer hacerse cargo de ella, en la vejez, recordar la vida vivida, y cuando ya no hay futuro... "mierda, tendría que haber disfrutado".
Casi me olvido, si alguien no se conforma con este futuro, o cuándo se dá cuenta que hay un momento en el que ya no hay futuro, se crea una vida perfecta después de la muerte y listo, religión fundada, su disfrute al final de esta vida.
¿Contentos? Seguramente no, la vida no es ningún timo, la vida de los objetivos, esa sí lo es. Anda, daos cuenta ya, haced lo que tengais que hacer para disfrutar y dejaros de historias. Ciao.
¿Alguien se siente con ganas de hacerme feliz? solo tiene que presentarme un niño que no quiera crecer. Lo importante es crecer, madurar. Madurar... menuda palabra de mierda.
Así uno va madurando, madurando hacia el futuro anhelado, armado contra esas tormentas que te predicaron y que has de portar hasta tu muerte, armadura que supongo debe de entretener a alguno como entretiene la nariz roja de los payasos, por lo demás creo que una armadura si no es para combatir sólo sirve para lastrar, y lo cierto es que no hay armadura que valga para la batalla, la batalla se libra en uno mismo, se trata de ver la parte positiva de las cosas, ya está, ese es el gran secreto.
Menuda decepción eh... Pues eso, se madura y se llega a ese punto crucial de la vida de toda persona los 16 o 18 años. Toca escribir el guión de tu futuro, al menos firmarlo. Tranquilos, si veis que teneis muchas dudas, tened la tranquilidad que hareis algo para algo. Vuestro preciado futuro de oro seguirá allí, en el horizonte sempiterno. Si se piensa en el ahora es que no estas pensando en el futuro, y eso significa que no lo tienes, y eso significa fin, y el fin siempre ha sido malo. ¿No es eso?
De chico, querer crecer, de adolescente la universidad pues es infinitamente mejor que el colegio, en la universidad el trabajo, pues se gana dinero y es mejor todavía, en el trabajo, querer tener una familia, en la familia querer hacerse cargo de ella, en la vejez, recordar la vida vivida, y cuando ya no hay futuro... "mierda, tendría que haber disfrutado".
Casi me olvido, si alguien no se conforma con este futuro, o cuándo se dá cuenta que hay un momento en el que ya no hay futuro, se crea una vida perfecta después de la muerte y listo, religión fundada, su disfrute al final de esta vida.
¿Contentos? Seguramente no, la vida no es ningún timo, la vida de los objetivos, esa sí lo es. Anda, daos cuenta ya, haced lo que tengais que hacer para disfrutar y dejaros de historias. Ciao.
martes, 12 de junio de 2007
Con insomnio y colgado.
El exámen de antropología bien, el de historia bien también, los que quedan no lo sé, y el Barça mal. Una semana, una línea de resumen que además la termina. Bueno, supongo que se podría añadir que desde la última entrada he pasado las madrugadas despiertas en las bibliotecas y los días en la cama, dormido; de vez en cuando hacía una excepción para ir a algún exámen que otro, más que nada porque tocaba. El día humano de 18 horas son para mí pocas y le he sumado seis, conclusión: días inhumanos. Noches eternas, tanto las que se consideran noches como las mías, esos ratos eternos de 16 horas en las que mi cuerpo recibe tregua y descansa.
El mundo cambia mucho dependiendo de la vida de uno. Con algo tan trivial como cambiar las horas de sueño el mundo parece otro, andar por las calles rodeado de gente despierta y agobiada mientras yo peleo con mis pies para que me sigan arrastrando a la dirección aleatoria que han decido tomar es fascinante. Y es que es curioso las ganas que tienen de dejar de soportar el peso del cuerpo, sorprendente lo difícil que es andar a las cuatro de la tarde en una tarde apacible en Madrid. Quizás menos sorprendente teniendo en cuenta que 32 horas se suelen considerar demasiadas para estarlas todas despiertas, demasiadas incluso para un holandes españolizado, ojo.
"Déjame, eres un pesao" de las personas que quiero, "cuanto tiempo" o "(silencio)" de las personas a las que echo de menos, dicho esto último en una cueva. Supongo que será mi imperdonable sentido de la adaptación o mi educación, pero he aprendido a querer lo que está, aunque esté fuera de mi alcance, siempre está.
"Adios jan, se pierde la comunicación (ruidos que simulan distorsión) y pi pi" ¿y qué le hago yo? soy una persona de fácil adicción, chungo, pero nadie se hace adicto a lo que no le gusta, se podría decir que toda persona que sufre de adicción ha sentido al menos alguna vez la felicidad, quizás algunos más que una persona sana. Lo peor de todo es que esta vez no me he podido ni enganchar todavía, mejor.
Ojalá pudiera regular mis gustos, en los animales los sentires hacen que sobrevivan, en el hombre también, la diferencia es que el hombre sufre a menudo con su supervivencia, su fin no es ese, sino la recompensa de ella, el placer.
6:48 de la mañana, os dejo que lo adivineis, sí, acertasteis todos menos el graciosillo que falló a propósito, no he dormido. Toca ducharse, intentaré no despertar a nadie, y con rumbo a la facultad estudiaré, a la vuelta probablemente vuelva a vivir una guerra civil en mí mismo, y es que el hecho de que no tengamos pleno control sobre nuestro cuerpo hace que uno se plantée un cierto dualismo. Ridículo, mejor me voy a duchar ya y con suerte lea a alguien que me haga decir menos estupideces que mi "intelecto". A saber qué clase de intelección sufro yo... esperemos que no sea hoy la del sonido de un teléfono que te cuelga. Ciao.
El mundo cambia mucho dependiendo de la vida de uno. Con algo tan trivial como cambiar las horas de sueño el mundo parece otro, andar por las calles rodeado de gente despierta y agobiada mientras yo peleo con mis pies para que me sigan arrastrando a la dirección aleatoria que han decido tomar es fascinante. Y es que es curioso las ganas que tienen de dejar de soportar el peso del cuerpo, sorprendente lo difícil que es andar a las cuatro de la tarde en una tarde apacible en Madrid. Quizás menos sorprendente teniendo en cuenta que 32 horas se suelen considerar demasiadas para estarlas todas despiertas, demasiadas incluso para un holandes españolizado, ojo.
"Déjame, eres un pesao" de las personas que quiero, "cuanto tiempo" o "(silencio)" de las personas a las que echo de menos, dicho esto último en una cueva. Supongo que será mi imperdonable sentido de la adaptación o mi educación, pero he aprendido a querer lo que está, aunque esté fuera de mi alcance, siempre está.
"Adios jan, se pierde la comunicación (ruidos que simulan distorsión) y pi pi" ¿y qué le hago yo? soy una persona de fácil adicción, chungo, pero nadie se hace adicto a lo que no le gusta, se podría decir que toda persona que sufre de adicción ha sentido al menos alguna vez la felicidad, quizás algunos más que una persona sana. Lo peor de todo es que esta vez no me he podido ni enganchar todavía, mejor.
Ojalá pudiera regular mis gustos, en los animales los sentires hacen que sobrevivan, en el hombre también, la diferencia es que el hombre sufre a menudo con su supervivencia, su fin no es ese, sino la recompensa de ella, el placer.
6:48 de la mañana, os dejo que lo adivineis, sí, acertasteis todos menos el graciosillo que falló a propósito, no he dormido. Toca ducharse, intentaré no despertar a nadie, y con rumbo a la facultad estudiaré, a la vuelta probablemente vuelva a vivir una guerra civil en mí mismo, y es que el hecho de que no tengamos pleno control sobre nuestro cuerpo hace que uno se plantée un cierto dualismo. Ridículo, mejor me voy a duchar ya y con suerte lea a alguien que me haga decir menos estupideces que mi "intelecto". A saber qué clase de intelección sufro yo... esperemos que no sea hoy la del sonido de un teléfono que te cuelga. Ciao.
domingo, 3 de junio de 2007
Sólo yo.
Tengo ganas de volver a Estepona. Muchas ganas de disfrutar de la playa, del calor sumergido en aguas saladas de mar. De ver a mi familia, pasar tiempo con ellas en algún chiringuito o en el mismo mar. Ganas también de relajado leer a Nietzsche y si lo encuentro, El Capital de Marx.
Me aburro, debería tirar la tele, e imponerme un mínimo de horas en las que disfrutar del ambiente veraniego que se vive en Madrid. No lo hago, el sueño y las horas de sueño han acordado romper los esquemas de los días y de paso romper mi equilibrio. Papeles de ontología, libro de antropología y portadas de historia ven pasar los ojos ora cansados, ora entusiasmados, pero siempre distintos. Por la convicción autoimpuesta de que filosofía no debería ser una carrera, los exámenes se han convertido en juegos dónde contrastar mi conocimiento. No siento preocupación, ni tampoco agobio, mas bien indeferencia.
Me voy a duchar, que mis ojos y cuerpo lo necesitan después de haber despertado. Una noche en la biblioteca de Puerta de Toledo y enlazo con el exámen de antropología, ojalá encuentre mi ipod y pueda escuchar esta maravilla de música que me ha pasado Diego mientras estudio ontología e historia. Me hace más ilusión ver al profesor y discutir sobre su ensayo escrito hace 5 años que hacer el exámen en sí. Hoy la apatía se ha despertado en mí, voy a combatirla y por eso decido tomar espacios nuevos en esta casa, que después de 10 horas en la cama ya no es ni cómoda. Nada que contar que os interese, es sólo mi pensar ahora y aquí, un domingo a las 16:30. Ciao.
Me aburro, debería tirar la tele, e imponerme un mínimo de horas en las que disfrutar del ambiente veraniego que se vive en Madrid. No lo hago, el sueño y las horas de sueño han acordado romper los esquemas de los días y de paso romper mi equilibrio. Papeles de ontología, libro de antropología y portadas de historia ven pasar los ojos ora cansados, ora entusiasmados, pero siempre distintos. Por la convicción autoimpuesta de que filosofía no debería ser una carrera, los exámenes se han convertido en juegos dónde contrastar mi conocimiento. No siento preocupación, ni tampoco agobio, mas bien indeferencia.
Me voy a duchar, que mis ojos y cuerpo lo necesitan después de haber despertado. Una noche en la biblioteca de Puerta de Toledo y enlazo con el exámen de antropología, ojalá encuentre mi ipod y pueda escuchar esta maravilla de música que me ha pasado Diego mientras estudio ontología e historia. Me hace más ilusión ver al profesor y discutir sobre su ensayo escrito hace 5 años que hacer el exámen en sí. Hoy la apatía se ha despertado en mí, voy a combatirla y por eso decido tomar espacios nuevos en esta casa, que después de 10 horas en la cama ya no es ni cómoda. Nada que contar que os interese, es sólo mi pensar ahora y aquí, un domingo a las 16:30. Ciao.
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