viernes, 20 de junio de 2008

Una madrugada.

Hace algún tiempo que no lloro. Echo mucho de menos a Diego, y lo noto. Estoy convencido de que me he´stado reprimiendo, en cuanto a contárselo, por no abrumarle, por no presentarle otro problema más. Ya tiene demasiados. Me achaco toda la cupa de mi propio pesar, yo me alejé y yo no confesé a tiempo mi necesidad de cariño y apoyo.
Pasan algunos días demasiado parecidos y yo con ellos, me aburro. Ha sido brusco el cambio de la excitación, de la aventura, de la exploración de nuevas latitudes al aburrimiento de unas calles que ya conozco demasiado bien.
Me abandona sigilosamente riachuelos de energía y optimismo. Desde lo alto de mis costillas, pegadas a mis pulmones, lentamente poros de piel se abren cansadas filtrando energía camuflado de sudor frío. Desde distintos sitios todos los riachuelos se reunen en el cuenco que forma el final de mi espalda, más o menos descriptible como la zona del lumbago.
He recibido amor; primero se me ha leído una carta sincera a una abuela moribunda que nunca murió. Luego mis confesiones dramatizadas de madrugada, luego consejos proferidos por un hilo de voz tan tierno que me sentí culpable de gastar tanto bien y amor en causa tan banal y ficticia.
Se me aconsejó que escribiera sin filtros racionales. Soy completamente incapaz de hacer algo así. Orgulloso de una entrada inspirada en la tristeza me siento contradictorio, y me agota. Son las 4:00 de la mañana, sin alcohol en vena nada bueno puede venir a estas horas, creo...
Mis ojos escuecen en rojo, dibujan lineas ensangretadas sobre mis párpados y hasta empañan el blanco que les queda. Noches como estas acortarán mi vida y marcarán arrugas, símbolos de recuerdos amargos condenados a no olvidarse.
La gota no me afecta hoy. Hoy, esta madrugada mejor, lo único que me afecta son fantasías basadas en hechos reales, justamente al contrario que la gota que es un hecho real basado en fantasías y mitos.
Despertadme mañana, y contadme que es verano, que el sol y la playa me esperan, que Estepona está a la vuelta de la esquina de Sotogrande. Que soy la hostia y merezco más que mi autodestrucción. Hasta el despertar.

5 comentarios:

Jan Philipp van Wees dijo...

No me da la gana de ver ceros hoy.

Carlos Blázquez dijo...

Bueno, pues yo voy a poner el dos. Pasaba por aquí a hablar de Gonçalo Tavares pero me da que no llego en buen momento. Espero que ese desgarro emocional acabe dando excelentes frutos literarios. Yo de momento te cuento que me consta que el autor luso por el que me preguntas en mi blog lleva un par de obras de la serie "El barrio" de adelanto en Portugal. Ya no recuerdo pero creo que se iban a ir publicando una o dos por año en España. Será cosa de estar atentos porque merece la pena. Aprovecho también para recomendar a todo el que lea esto "La máquina de Joseph Walser". Una excelente novela. Un saludo, amigo.

Jan Philipp van Wees dijo...

Me ha hecho muchísima ilusión leer tu comentario, y me uno a tu recomendación, grandísimo libro. Grande hasta la última palabra.

Chinaski dijo...

Por fin estoy aquí; por fin me siento a escribirte; por fin soy capaz de agradecerte que me quieras tanto y que incluso merezca que me eches de menos; por fin soy capaz de decirte que es recíproco; por fin veo que al menos a día 12 de Julio a las 2:07 aún estabas vivo (aunque cabe la posibilidad de que te hayan suplantado, o incluso de que quien escribiese fuese un clon robótico; algo que prefiero descartar por puro egoísmo emocional) tras una - imagino - abducción extraterrestre que - espero - no dure más allá del 17 de Julio, pues Bruce Springsteen va a venir a vernos exclusivamente a nosotros(el "20 minutos" tiene una gran difusión), y éste es de los que no esperan... Yo espero, no me impaciento, pero ¿hay alguien ahí?

Chinaski dijo...

P.D.: Ya que estamos, Carlos, J.P., coincido en la recomendación tanto de Tavares como de Joseph... Les doy un diez alzando vigorosamente cada uno de los dedos de mis manos, algo que, bien lo sabe Joseph Walser, no está al alcance de todos. Un abrazo.