martes, 22 de julio de 2008

Entre quizásesss...

Las pestañas de aquí arriba dicen, literalmente, sin piedad: CREACIÓN DE ENTRADAS, y más abajo por si no queda claro el mensaje CREAR. Intimida.
Es complicado crear, no es algo así como comer, andar, aburrirse... esas son cosas fáciles de hacer. Crear es difícil, muy difícil, para algunos hasta imposible. Incluso habría que decir más, solo para algunos, en algunos momentos es posible, solo algunos entienden a las musas, solo algunos tienen tiempo para escucharlas.
No creo ser persona digna de tal atención, por ponernos pedantes (e incluso, quizás, pero esto es un secreto: con falsa modestia) pero a veces sucede, te sientas delante de una pantalla que ciega más que ilumina y escribes. Maravilloso. Luego relees lo escrito y... en fin, no tan maravilloso. Que si porqué escribo en tercera y no en primera persona, que si sobran palabras, que si no he sabido transmitir lo imaginado, que si, que si, que si.
A mi las musas se me aparecen en carne y hueso. Sucede que siempre han estado ahí, solo que no me había dado por asignarles ese rol. De pronto, me siento, sigo el ritual hasta llegar aquí (normalmente ignoro eso de crear y la intimidación and all that other stuff) y escribo como hablan mis musas, hoy escribo como vive Rog. Sucede y punto, quizás Baricco esté a la sombra también, o incluso Sara que me observa pensativa desde el sofá de al lado, a veces simplemente, sucede.
Hoy toca ser un narrador sereno, escribo con un tic tac constante, sin aceleraciones ni lagunas de tiempo y como un traductor desenlazo lo enredado por mi amigo, creo que amigo es su mejor definición, Rog. Aunque para ser sinceros, y esto no es precisamente estético, su sombra poco a poco me abandona para dejarme paso a mí y a mi forma de hablar, vivir, escribir etc. todo es un mismo estilo. O eso pienso en alguna mañana catastróficamente aburrida y a todas luces demasiada pensativa y por ende (me ha gustado eso de la pedantería) improductiva.
De nuevo, como tantas veces, acabo hablando del escribir. A punto estoy de hacer otra reflexión sin sentido acerca del runrun obsesivo del pensar sobre el pensar. Prefiero no hacerlo. Prefiero a cambio auto analizarme de otra forma: quizás escriba sobre el escribir porque mi vivir, quizás por mis miedos, han reducido su horizonte a un "luego" que ya le resulta lejano. Trabalenguas casi, me explico de nuevo y mejor, espero. El tiempo y sus estragos en mí me han llevado a un exilio absurdo, como lo es toda lucha contra el imposible. Un exilio que aspira a micro mundo, uno en el que no haya futuro, uno en el que a fuerza de reducir el futuro desaparezca quedando solo el ahora. Un viaje a Francia espera de mi actuar para ser confirmado, mi familia espera mi llamada para poder avanzar, todo mi entorno se ve lastrado por mi dejadez, que quizás solo sea el alter ego de un miedo a la profundidad del tiempo. O quizás (como me gusta el "quizás") sean solo chorradas, el calor frena mis gestos tanto como mis ganas de actuar y por ello paso tardes, noches y mañanas viendo las venir antes que haciéndolas llegar. Lo dejo aquí, un silencio acompañado es ideal para escribir, y lo dejo aquí. Por cierto, "City" de Baricco es muy divertido y entretenido, perfecto para disfrutar de un libro en su versión más exagerada de entretenimiento. Ciao

No hay comentarios: