domingo, 13 de abril de 2008

¿Un Dios suicida?

Vivo pendiente de una obsesión. Inquietante y esterilizadora. Ya la conoceis, no hacen falta detalles. Mi tema ahora y hoy es otro, ¿cómo vivir con esa obsesión?
¿Que todo tiene fin implica que nada valga la pena?
El amor, nos recreamos en él, le dedicamos nuestra vida y... ¿alguien puede negar que se acabará? o mejor aún, ¿alguién puede decir que no vale la pena?
La conclusión parece fácil, su ejecución no tanto. Nuestra vida orientada hacia la vida, las personas, los sentimientos, placer y dolor, inevitablemente ligados, vida y muerte, también. Me vuelvo repetitivo, lo sé. Las últimas entradas no son más que divagaciones sobre la vida y la muerte, inútiles y redentoras. Ahora... soy incapaz de dirigirme, mi corazón tiene cierta autonomía y está bien que así sea, solo espero que acabe ya su protesta, su venganza auto-destructiva.
Me dijeron que Laura estaba en todo el blog, y quién sabe, a lo mejor es así. Os puedo prometer que más me dolió y me duele mis miedos irracionales que mi dolor sentimental; mi fracaso como persona no es comparable a mi humillación como Dios.
¿Por qué Dios, por qué esa arrogancia de llamarse a uno Dios? No es arrogancia, en mi más profundo y velado sentir me creo inmortal y por tanto... Dios. De hecho, todo es tan alucinantemente incomprensible que a veces me surge la duda, ¿qué me asegura la no existencia de un ser divino que haya posibilitado todo esto?
Yo también creí ser ateo convencido, pero quizás necesite negar mis creencias para poder respirar y disfrutar de esta vida fugaz.
¡A los veinte años! Angustiado y obsesionado. Estoy un poco harto de mí, también lo dije e insisto, harto de estar harto también. Bucles infinitos, re-reflexiones. Mejor me pongo a hacer flexiones, comprar ropa, ordenar mi cuarto, organizar mis vacaciones, organizar mi vino, regalar lo prometido, cumplir y actuar. Quizás sí, quizás deba ser humilde de una vez por todas, abandonar mi locura divina humillada por la muerte y ser mortal, porque quién sabe, quizás solo un mortal puede ser feliz, quizás solo un mortal quiera vivir. Quizás el mayor anhelo de Dios es el suicidio. En algo le tendríamos que ganar ¿no? [No me voy a suicidar, tranquilos]

No hay comentarios: