martes, 8 de abril de 2008

Curioso ¿no?

No me está resultando fácil comprender la vida. Estamos instalados en ella desde siempre y a priori no debería haber razón para la sorpresa, no conocemos otra cosa y nada nos debería ser más natural que ella. Sin embargo esto no es así. Por un lado un humano más entre tantos, por otro ese ser inmortal que todos alguna vez nos hemos creido. Solo conscientes de la vida llegamos a preguntarnos qué después o qué antes, ese choque entre subjetividad divina y objetividad humilladora nos desquicia y a menudo funda ese asombro. Por un lado arterias, músculos y huesos, por otro conciencia, sueños y deseos, se hace de verás difícil entender la relación de identidad entre ambos. Quizás sean solo preocupaciones mías y de unos pocos más, ahora mismo hablo desde la serenidad, sin angustia ni miedo, solo que consciente de su existencia y amenaza.
Enclaustrados en un mundo lleno de posibilidades, todo me resulta curioso. Quiero resucitar aquello que me hacía disfrutar sin necesidad de un porqué. Me voy a la cama que tengo sueño. Cuantas cosas en un solo año, sigo sin asimilarlo del todo pero ya vendrá, de momento: buenas noches.

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