Quizás debería decir esta noche, porque esta noche entré por primera vez en un cabaret. Es más, hace una hora estaba dentro disfrutando del baile espectacular de la bailarina de turno y agobiado por las señoritas de compañia de guardia. Sin duda la experiencia es digna de vivir, en el centro de Madrid se exhibía orgullosa el club, fuera un guardia, dentro muchas mujeres y otro guardia, éste vestido de traje y con vocación de agente de circulación que apuntaba a la barra dónde te esperaba una linda camarera dispuesta a cobrarte 26 euros por dos cervezas. Eso sí, de las buenas, de esas en las que pone una fecha (1516) para uno a quién no le gusta la cerveza suponía el pase al espectáculo, supongo que para alguien a quién sí le gusta supone el pase y una cerveza de calidad.
Tres yo. Una, pero por partida doble, un amigo. Ese fué el balance de invitaciones a la intimidad. Él salió ganando, después de saquear nuestras carteras (y antes también ojo) salía ganando quién más tiempo pudiese disfrutar del maravilloso espectáculo ofrecido en la barra.
Y todo esto que cuento no se habría producido si no hubiera salido de casa, evidente. La intención primeriza fué la de salir a las doce y media de la noche a tomarnos unas cervezas, para hacer honor a nuestra condición de universitarios, al menos esa que nos venden y que tanto nos atrae. Ha sido una gran noche, los 13 euros valen la pena, recuerdos para no olvidar, este sin duda será uno.
No soy una persona moralmente comprometida, no soy adulto, no me hago cargo de mi crítica ni encarno mi ética, ni quiero hacerlo, de momento soy feliz viviendo mi presente, de momento me gusta esto de ser otro vómito de la sociedad. Como dijera un amigo de la facultad: "¿ por qué no disfrutar del vientecillo en la cara mientras caemos al abismo que nos predican?"
Tres yo. Una, pero por partida doble, un amigo. Ese fué el balance de invitaciones a la intimidad. Él salió ganando, después de saquear nuestras carteras (y antes también ojo) salía ganando quién más tiempo pudiese disfrutar del maravilloso espectáculo ofrecido en la barra.
Y todo esto que cuento no se habría producido si no hubiera salido de casa, evidente. La intención primeriza fué la de salir a las doce y media de la noche a tomarnos unas cervezas, para hacer honor a nuestra condición de universitarios, al menos esa que nos venden y que tanto nos atrae. Ha sido una gran noche, los 13 euros valen la pena, recuerdos para no olvidar, este sin duda será uno.
No soy una persona moralmente comprometida, no soy adulto, no me hago cargo de mi crítica ni encarno mi ética, ni quiero hacerlo, de momento soy feliz viviendo mi presente, de momento me gusta esto de ser otro vómito de la sociedad. Como dijera un amigo de la facultad: "¿ por qué no disfrutar del vientecillo en la cara mientras caemos al abismo que nos predican?"
1 comentario:
Hola!
Me alegra ver, que ya tienes alguna anecdota interesante que contar, no quiero decir que lo que cuentes no es interesante, pero ese cotilleo es bueno jeje
Me encanta "haberte conocido" aunque de un modo no muy casual,
eres ùnico asi que no cambies, y sigue así que todo te ira bien y con mucho esfuerzo.. me veras por alli el año que viene jeje toda una pesadilla para ti
Un beso y cuidate.
Myriam
Publicar un comentario