lunes, 19 de mayo de 2008

Un borrador.

Tengo que hacer divertido mi trabajo porque sino no puedo empezarlo. Asi que me lo haré atractivo poniendo altavoz primero a mis entretenimientos en el campo de la psicología. Me divierte en primer lugar leer por un lado las investigaciones de Damasio sobre la relación cerebro-cuerpo y por otro a Merleau Ponty hablando de la imposibilidad de localizar algo intangible como la emoción en un punto físico como sería un conjunto de neuronas. Cada uno explica su postura y por supuesto cada uno resulta coherente en sus explicaciones.
Por un lado Merleau-Ponty habla de las estructuras, del ensamblaje del propio cuerpo en un mundo, de que la percepción no es algo pasivo sino activo, nosotros anticipamos la imágen, los sonidos etc. y poco más o menos configuramos la percepción. Por otro lado Antonio Damasio nos relata el experimento de un investigador con una paciente que al ser sometido a una descarga eléctrica en una zona concreta del cerebro evoca pensamientos tristes. Merleau-Ponty contrataca a este tipo de investigaciones calificándolas de irreales, experimentos en un laboratorio no demuestran nada. Al ser humano hay que entenderlo en sus operaciones en su estar abierto al mundo, pero esto sería poco contundente, así que explica: otro paciente habiendo sufrido daños en una zona del cerebro determinado no deja de ver, oir o sentir, ni queda incapacitado de ninguna tarea en concreto, sino que queda lastrado, es decir, que en vez de quedarse por ejemplo ciego, vé borroso, y esto se debe a que el organismo reestructura el esquema corporal para habituarse a las nuevas circunstancias. Así mientras Damasio quiere establecer zonas del cerebro donde localizar las emociones, Merleau-Ponty defiende que el organismo es un todo dinámico que no puede quedar reducido a parte extra parte: "el todo es más que la suma de sus partes". Merleau-Ponty tiene una visión mucho más biológica, es decir dinámica y vital del ser humano, mientras Damasio partiendo de que el ser humano es una suma de física y química intenta diseccionar al organismo y entender su funcionamiento "interno". Dejo esto escrito sin más revisión para que me sirva un poco de guía, seguiré escribiendo mis impresiones y aquí estará mi plantilla para el trabajo.

martes, 13 de mayo de 2008

Mereces una explicación.

La entrada anterior pide una explicación, yo intentaré dársela. Tu nombre no aparece, tú sin embargo... presides.
Esta vez intentaré no ser tan cansinamente difícil, tan metafórico, y enrevesado.
Me va costar, pero creo que es necesario.
Me paso los días preguntándome qué merece la pena, qué quiero, qué tengo que hacer. Dejando aparte las posibles respuestas tengo claro que tú Sara eres una de las personas que merecen la pena, a las que quiero y sé que a tu lado no pierdo el tiempo, a tu lado estoy cuando necesito recordarme qué es importante.
Aunque lo parezca, esta entrada no quiere ser un ensayo de agradecimiento, por mucho que te lo merezcas esto de aquí, mi blog, es mío y jamás tendrá usos ni fines ajenos más que ser mi espacio, reconocerme en él y consolarme con él.
No hay principio más ambicioso para un ensayo que empezar con una pregunta vital y elemental, "¿por qué escribo?" "¿qué quiero escribir?" son perfectos ejemplos. Mi intención era estética a la par que terepeútica. Mi escribir no resume mi vivir, ni siquiera la interpreta, es una existencia paralela que quiere reflejarme, divertirme y acogerme. Escribo sobre mis miedos, sobre mis experiencias, sobre mis sueños y sobre las personas que si no mías, sienten como tales.
Esta entrada empieza al final de tu comentario. No es respuesta, al menos no quiere serlo, creo que fuí tan confuso que el contenido se escondió demasiado tras la forma.
Mis sueños recorrían mi cabecita a la misma velocidad que mi memoria, a la misma que mis miedos y el resultado fue una entrada barroca que no deja de ser confesión pero esta vez confesión cifrada. Se entiende sin explicaciones las dificultades de un diario público, el decirlo sin embargo parece esconder un mundo que no me atrevo a enseñar y no es así. Como la muñeca, mi blog ha acaparado demasiada importancia como para traicionarla así, y no juego a las metáforas: traición por falta de sinceridad, importancia porque la tiene. ¿Pero te censuraste? me podrás preguntar y yo lo único que puedo contestarte, como tú ya dijiste es: "no lo sé, sinceramente no lo sé".
Y es cierto: estoy donde quise estar, estoy donde quiero estar, pero mi querer tiene aviones que coger, trenes que alcanzar y coches a los que abordar desde el arcén de alguna carreterra para seguir siendo mi querer. Y eso, vicio o virtud, lo compartimos. ¿O no fué el tema, entre otros, aquel sábado por la noche?
¿Fué una simple licencia literaria el estar asustado de los espejos? Metafórico es, los espejos me dan miedo porque me paralizan. Un espejo ya esté en frente mía, ya esté reflejando cualquier otro sitio me fascina, tengo un cierto tic matemático que es trazar lineas rectas que rebotan en superficies para al fina alcanzar algún punto elegido de antemano por mí, un poco como el billar a bandas.
Sara, yo soy más inseguro de lo que muchos intuyen, quiero vivir intensamente pero por alguna razón vivo un tanto agobiado porque quizás no lo esté haciendo. Y de nuevo las dudas: ¿parálisis reconfortante, o viajero asustado?
Una persona cerebral que no hace más que criticar cerebralmente los inconvenientes de los productos cerebrales acaba desquiciada, y eso me pasa a mí.
Todo está dicho de alguna forma en el final que antecede el epílogo de la última entrada. Y el epílogo está mal relatado, me explico: cuando dije que esta iba a ser la última línea quise señalar un fenómeno de la escritura que no se produce en las conversaciones habladas, y es que sabes cuándo viene el final. Ni mas ni menos que eso. Confieso que si yo fuese un lector descomprometido de mi blog acabaría por dejarlo, o al menos dosificando mis incursiones. Estos días más que ninguno me doy cuenta de que mi adolescencia no ha acabado. Otro día criticaré a todos aquellos que se ríen de los adolescentes asentados en su trono de adultos. Savater me ayudó a comprender lo que escribiré, de momento (como me encanta utilizar "de momento" de conjunción final) testimoniaré su última clase mañana. Ciao. (Desdramatizadme y triunfareis)

lunes, 12 de mayo de 2008

Las memorias siempre se escriben en presente.

Me siento delante del ordenador y ¿qué quiero escribir?
No estoy muy seguro, esta vez, y espero que no sirva de precedente, ni siquiera sé lo que no quiero.
Es complicado tener un diario público. Escribo, leo y borro. Tener a los amigos presente es normal, escribir para ellos supongo que también, censurarte por ellos... espero que no. Y cuando me leais no penseis mal, no hay nada que pueda escribir o pensar que no podais leer o intuir, simplemente hay veces que no, que no es el momento.
Y ayer vino a visitarme Madrid, vistió de gala y nos acogió. A nosotros como a miles de madrileños más. Familiares antes que invitados, nosotros merecíamos estar allí. Insistí en mis sueños, recapitulé, "estoy donde quise estar". Luego miré para atrás, profundicé y bueno... quizás haya sueños que merezcan ser perseguidos. Ya habrá tiempo de acomodarse en la aceptación más tarde.
Supongo que es verdad, los poetas son personas melancólicas. Y supongo que es verdad, las personas no se eligen, antes se aceptan. Y supongo que es verdad, que ya es tarde y no vale la pena mirar atrás, y supongo que quién sabe, a lo mejor es verdad también que buscarnos no es mala idea.
Y si recapitulamos, y volvemos, y recordamos, y escribimos, y hacemos todas esas cosas a la vez, afrontémoslo el tiempo pasa y la memoria es un vicio adictivo que arriesga nuestro futuro.
Por lo dicho voy a escribir por fin algo que siga mis directrices, ¿qué quiero que me espere? Hagamos planes, borremos las pisadas y miremos al frente. Estamos confundidos y asustados, algunos de los humanos otros de los espejos ¿qué preferir? olvidarnos, elijo olvidarnos. Otro día, alguno en el que nos sintamos fuertes e importantes nos perderemos por latitudes inexplorados sin mapas que nos guíen, sin casa a la que volver. Ser nómada conlleva muchos altibajos, ser sedentario conlleva el riesgo de no tenerlos, acomodarse en la monotonía, ¿hay algo más parecido a la muerte clínica que una línea sin altibajos? Creo que no. Nosotros, nostálgicos asustados, merecemos cambiar, sé que lo mereces. Sé de tu fuerza, no dejes que te guíen, guía tú.
Las películas nos transportan, nos hacen soñar, nos evaden incluso, toca desaprender. El control es un arma de doble filo, como la memoria, la escritura y por mucho que duela y por muy impopular que sea, también como la cultura. Hemos olvidado las enseñanzas de la niñez y ahora no hacemos más que recordarla. Hemos aprendido demasiado de la razón, guía y no sé cuántas cosas más, también es asesino de la espontaneidad que ahora se busca como solución desesperada a los problemas bien vistos. ¿Se nota mucho que estoy harto? ¿Se entiende mejor ahora, por qué suelo estar harto de mi mismo?
Y mientras hablo de revoluciones escribo acomodado en mi mundo de espejos. Mientras sueño con aventuras imposibles; planes de cine, fiestas enlatadas y rebeldía aburrida se hacen protagonistas.
Y empecé queriendo dar gracias, censurando mis alabanzas y deseos conflictivos, termino en mi queja estéril, orgulloso de mi entrada. Rebelde cobarde, representante paradigmático del adolescente de hoy, quién sabe si también de ayer.
Y todo esto será recordado, grabado y comentado, yo no sabré qué decir, quizás deba esforzarme en olvidar, mente en blanco y demás. Sabeis que esta es la última línea, defecto de los textos impresos, virtud perdida del maravilloso espectáculo de la voz en vivo, por serme fiel: adios.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Record.

Rápido escribe condenado que te están siguiendo. Te están vigilando y cronometrando.
Mierda, sabía que esto de estar vigilado no era la mejor terapia para poder escribir decentemente, pero no esperaba que llegase a niveles tan preocupantes de falta de inspiración. Anunque no está tan mal, de momento llevo escritas a lo mejor ya seis alucinantes líneas en el que doy muestras de mi talento para escribir sobre la nada más auténtica que es escribir precisamente sobre nada.
Seguimos avanzando sin reparar siquiera que no soy dos, ni más de dos, es decir que no soy un "nosotros" sino un mísero y solitario "yo", un "yo" sólo y abandonado. Y suena dramático porque yo quiero que suene dramático que para algo soy el autor de esta entrada vacía.
Hablemos de cosas serias. Tic tac, no se me ocurre ninguna, ¡rápido piensa! No, definitamente no es el mejor momento para pensar en cenar, o en comida, o en cosas varias que no vienen a cuento.
Si os contara mi inconsciente la mitad de lo que ignoro... ni os lo imaginaríais. Esta frase antes escrita parte del error de prometer lo desconocido, Moises hizo lo mismo y le costó cuarenta años de penurias como líder de una panda de marginados en el desierto. Yo de momento lo uso como fuente de inspiración, no Moises sino el error en general.
Ganas de decir cosas, no mucho. Juan acaba de entrar en la habitación y yo no puedo dejar de escribir así que... un cubo de rubbick está siendo solucionado delante de mis narices, pero ha habido un error técnico y "no ha funcionado, Dios el último paso me mata, que cabrón, que cabrón, me cago en la puta madre de este paso". Palabras de un jugador frustrado, ¡a qué hemos llegado Juan!

lunes, 5 de mayo de 2008

Vivir para creer.

Sentimientos encontrados, difícil papeleta. Si yo fuese Dios de algún mundo, Dios, es decir arquitecto y diseñador, no existiría el hombre. Asi de simple, el hombre es demasiado complicado, ningún arquitecto por muy barroco que sea sería capaz de una hombra tan complicada y confusa como el hombre. Sentimientos encontrados, yo, si fuese Dios, no daría la posiblidad al azar de poder juntar dos emociones opuestas y que ninguna de las dos mitigue a la otra, es una cuestión de estética.
Los sentimientos encontrados son un curioso fenómeno, curioso y molesto. ¿Cómo puedes sentir amistad, compasión o cualquier otro sentimiento benévolo con el prójimo y a la vez envidia, odio, o cualquier otro sentimiento perverso con el prójimo... ¡a la vez!
"Ni contigo ni sin tí", "...y matarme contigo si tu mueres, porque el amor cuando no puede matar..., porque amores que matan nunca mueren". Lo sé, no son ejemplos fieles a lo dicho anteriormente, pero sirven para describir otra cosa: ¿os habeis dado cuenta de la cercanía entre violencia y amor salvaje? Sí, probablemente sí, alguno y sobre todo alguna diría: "ya, pero eso es deseo carnal que no ha pasado por el filtro civilizador". Estoy convencido de que alguien diría eso, casi tan convencido como de su error, porque ¿quién ha visto alguna vez amor filtrado?
Miles alzan su voz gritando: ¿¡Y el amor fraternal, o el cuasi-natural del amor humano de una madre hacia su hijo?! Discusiones a parte referente a la autenticidad del instinto materno en la humanidad, lo cierto es que todo otro amor por muy real que de hecho sea para una persona es un amor que brota de un interés, interés que quizás ni siquiera eligiste o peor aún: quizás ni siquiera conozcas, pero interés al fin y al cabo. El deseo en cambio, y no me digais: ¡ajá, el deseo carnal sublimado o lo que es lo mismo "amor" no es más que el instrumento de la naturaleza para la procreación de la especie! y entonces señalaré al interlocutor hacia alguna librería, cualquiera vale, y zanjaré la cuestión. ¿No os parece?
Yo iba a jugar con las palabras del título y decir algo así como: vivir para creer, y hace falta vivir para poder creer, uno en el sentido "metafórico" el otro más literal. Pero bueno, me contentaré con esto, es gratificante sorprenderse a uno mismo. Probadlo. Ciao.

sábado, 3 de mayo de 2008

Borrador sobre Quique.

If I could be who you want to... Que rollo sería. Desperfectos. Y siempre piden más, causando desperfectos. Kamikazes enamorados.