Sentimientos encontrados, difícil papeleta. Si yo fuese Dios de algún mundo, Dios, es decir arquitecto y diseñador, no existiría el hombre. Asi de simple, el hombre es demasiado complicado, ningún arquitecto por muy barroco que sea sería capaz de una hombra tan complicada y confusa como el hombre. Sentimientos encontrados, yo, si fuese Dios, no daría la posiblidad al azar de poder juntar dos emociones opuestas y que ninguna de las dos mitigue a la otra, es una cuestión de estética.
Los sentimientos encontrados son un curioso fenómeno, curioso y molesto. ¿Cómo puedes sentir amistad, compasión o cualquier otro sentimiento benévolo con el prójimo y a la vez envidia, odio, o cualquier otro sentimiento perverso con el prójimo... ¡a la vez!
"Ni contigo ni sin tí", "...y matarme contigo si tu mueres, porque el amor cuando no puede matar..., porque amores que matan nunca mueren". Lo sé, no son ejemplos fieles a lo dicho anteriormente, pero sirven para describir otra cosa: ¿os habeis dado cuenta de la cercanía entre violencia y amor salvaje? Sí, probablemente sí, alguno y sobre todo alguna diría: "ya, pero eso es deseo carnal que no ha pasado por el filtro civilizador". Estoy convencido de que alguien diría eso, casi tan convencido como de su error, porque ¿quién ha visto alguna vez amor filtrado?
Miles alzan su voz gritando: ¿¡Y el amor fraternal, o el cuasi-natural del amor humano de una madre hacia su hijo?! Discusiones a parte referente a la autenticidad del instinto materno en la humanidad, lo cierto es que todo otro amor por muy real que de hecho sea para una persona es un amor que brota de un interés, interés que quizás ni siquiera eligiste o peor aún: quizás ni siquiera conozcas, pero interés al fin y al cabo. El deseo en cambio, y no me digais: ¡ajá, el deseo carnal sublimado o lo que es lo mismo "amor" no es más que el instrumento de la naturaleza para la procreación de la especie! y entonces señalaré al interlocutor hacia alguna librería, cualquiera vale, y zanjaré la cuestión. ¿No os parece?
Yo iba a jugar con las palabras del título y decir algo así como: vivir para creer, y hace falta vivir para poder creer, uno en el sentido "metafórico" el otro más literal. Pero bueno, me contentaré con esto, es gratificante sorprenderse a uno mismo. Probadlo. Ciao.
lunes, 5 de mayo de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario