- Pero si son las doce y cinco de la noche ¿qué me estás contando?
- ¿No te das cuenta de que ayer ha sido el mejor día de todos tus días?
- ¿Y tú quién eres para decidir eso?
- ¿No lo sabes todavía? Es difícil acostumbrarse, pero yo no existo.
- Mejor, no me estabas cayendo nada bien.
El silencio entró en escena, pero esta vez no resultaba tan preocupante. Ramón le dió la espalda, ignoró al silencio y siguió fumando.
- Oye, ¿has cenado?
El cuello giró lo justo para que el ojo derecho pudiese comprobar que allí no había nadie, él lo sabía pero simulaba inspeccionar de arriba abajo un cuerpo indiferente para luego hacer desaparecer su mirada en una nube de humo que lo escondía y lo abrigaba.
- Ayer soñé que no me despertaba, fué el mejor sueño de mi vida. Y hoy me has despertado... me merezco una disculpa ¿no?
El suelo estaba sucio y el mármol frío, el árbol no se veía y la niebla se confundía con el humo. Volvió el silencio acompañado de fantasmas.
- Verás... me da miedo de que la muerte no sea lo mismo que el sueño. Me falta una bota, ¿me la has quitado tú?
Volvió a mirar hacia atrás, un lobo negro enfundado en Ramón miraba paciente esperando una respuesta. Retiró la mirada que se dejó posar sobre el mármol que helaba sus vaqueros raídos.
- Hace frío. ¿Nos vamos a casa?
- Nadie te va responder, tu día se acabó, ahora cumple tu parte del trato.
- !No sin mis botas!
- La bota se ha caído y yo no quiero caer sin mis botas, quiero tener sueño.
- Me voy, que estoy harto de estar despierto.
Las azoteas son sitios muy raros, le gustaban a Ramón. Eras sitios oscuros, sin luz, rodeada por un abismo... allí no ocurría nada, salvo el paso de distraídos antenistas y aburridos suicidas.
- Quiero morir dormido, así seguiré soñando siempre.
- Sabes que no es verdad, sabes que el sueño no es la muerte.
- Ves... por gente como tú me suicido. Hala, me voy.
Una cajita tenía veinte píldoras, ayer se había tomado tres, haciendo números... hacían un total de diecisiete píldoras. Todas entraron, Ramón se tumbó y se concentró en no caer antes de tiempo, ni quedarse dormido sin tirarse.
No lo consiguió, murió en la azotea por sobredosis... y sin su bota. Un final triste para un hombre triste.
domingo, 3 de febrero de 2008
Uno rapidito que tengo sueño.
No... no voy a perpetuar la especie y tampoco voy a darme el gusto del placer; sólo voy a escribir un rato. ¿Espero que no os importe?
Todavía no he decidido la respuesta, o mejor, todavía no sé la respuesta. Es cierto, todavía no sé si esto me importa o no, el "esto" sería el blog o mi escribir, que a día de hoy casi casi es lo mismo.
Me ha dado por escribir muchos puntos y aparte en este domingo por la mañana.
Por seguir la racha terminaré esta frase y empezaré otro párrafo, de momento sirve para rellenar de ¿tinta? esta hoja, si fuera hoja y si fuera tinta, digamos para no liarnos que terminamos.
Detrás de los sinsentidos se suelen esconder o genios o desgraciados. Venga, no seais crueles y llamadme desgraciado. ¿Os imaginais cargar con la culpa de autoproclamarse genio? A parte de disparate e injusto sería un sinsentido, y ya sabeis qué dicen de los sinsentidos.
Estoy haciendo un esfuerzo por no hablar de mí, aunque creo que al recordarlo acabo de fracasar.
Pasemos párrafo, a lo mejor pasa desapercibido.
Todavía no he resuelto algunas dudas existenciales pero me tendreis que perdonar por no enumerarlas, es que es domingo por la mañana y voy a desayunar.
Voy a serme infiel, estoy escribiendo desde el ordenador de Iñaki, mola, es cómodo, mucho más cómodo que el mío, está mejor cuidado.
Hoy bato récord de párrafos, al menos algo he hecho hoy, y escribir tres palabras seguidas que empiezan por "h" (mirar atrás si no se localiza) ya es algo...
Por si algún día visito este blog y me pregunto qué día era aquel en que desvariaba tanto... acaban de traspasar a Pau a los Lakers, bueno... ayer, pero valdrá.
Un... no sé, ¿un qué?, lo dejaré al gusto del lector, no os podreis quejar, ¿o debería decir "no me puedo quejar"? Ciao.
Todavía no he decidido la respuesta, o mejor, todavía no sé la respuesta. Es cierto, todavía no sé si esto me importa o no, el "esto" sería el blog o mi escribir, que a día de hoy casi casi es lo mismo.
Me ha dado por escribir muchos puntos y aparte en este domingo por la mañana.
Por seguir la racha terminaré esta frase y empezaré otro párrafo, de momento sirve para rellenar de ¿tinta? esta hoja, si fuera hoja y si fuera tinta, digamos para no liarnos que terminamos.
Detrás de los sinsentidos se suelen esconder o genios o desgraciados. Venga, no seais crueles y llamadme desgraciado. ¿Os imaginais cargar con la culpa de autoproclamarse genio? A parte de disparate e injusto sería un sinsentido, y ya sabeis qué dicen de los sinsentidos.
Estoy haciendo un esfuerzo por no hablar de mí, aunque creo que al recordarlo acabo de fracasar.
Pasemos párrafo, a lo mejor pasa desapercibido.
Todavía no he resuelto algunas dudas existenciales pero me tendreis que perdonar por no enumerarlas, es que es domingo por la mañana y voy a desayunar.
Voy a serme infiel, estoy escribiendo desde el ordenador de Iñaki, mola, es cómodo, mucho más cómodo que el mío, está mejor cuidado.
Hoy bato récord de párrafos, al menos algo he hecho hoy, y escribir tres palabras seguidas que empiezan por "h" (mirar atrás si no se localiza) ya es algo...
Por si algún día visito este blog y me pregunto qué día era aquel en que desvariaba tanto... acaban de traspasar a Pau a los Lakers, bueno... ayer, pero valdrá.
Un... no sé, ¿un qué?, lo dejaré al gusto del lector, no os podreis quejar, ¿o debería decir "no me puedo quejar"? Ciao.
sábado, 5 de enero de 2008
Un poco de todo, y todo positivo.
Mañana será día de reyes. Muchos niños se despertarán inquietos y correrrán hacia sus regalos, los abrirán con tanta ilusión... desgararrán el papel hasta llegar al preciado objeto de deseo y algunos mirará el regalo con esos ojos enormes e inocentes que describen la más pura felicidad. Quizás la navidad, los reyes etc. no sea tan malo, aunque hay que darle la razón a todas esas críticas que denuncian la literal creación empresarial de todas estas fechas, lo cierto es que las familias se juntan, hay un excusa para regalar y se crea un posible punto de inflexión para todos, lo cual, viene chachi piruli ¿no? Personalmente nunca he vivido los reyes como lo vive un niño español. Tampoco las navidades, aunque me juntase con la familia y cenasemos una comida más elaborada de lo usual, el 25 de Diciembre no variaba mucho del 26 o el 27.
Hablando de mí, que es lo que suelo hacer, y cambiando radicalmente de tema, este mes de Diciembre ha sido bastante bueno, terapéutico incluso, me había olvidado que no he llegado todavía a los 20, que todavía me queda mucho, muchísimo por vivir y que vivir es, o suele ser, muy "agradable". Pensando en todo lo que me queda por descubrir, todas las personas que me quedan por conocer y todo el mundo que voy a experienciar es un tanto "dramático" y sobre todo "depresivo" el pensar ya en el fin inevitable, en imaginarme situaciones de enfermedades terminales y luego asimilarlas a la vida misma. Lo cierto es, que para desgracia de muchos, los propiamente sufrientes y su entorno, no soy, o mejor... no he sido, el único que ha pensado en estos términos, incluso se me podría considerar si no optimista, sí moderado por algunos cuya vida es sumamente trágica y cuya evaluación de ella es potenciadora de esa tragedia.
Hoy, 5 de Diciembre, he visto Irina Palm, una película que no destaca por su originalidad, pero sí por su modo de ver el drama. Basta decir que es una "tragicomedia", basicamente se crean situaciones cómicas bajo un horizonte sumamente trágico, un niño con una enfermedad terminal, padres divorciados, amigas insoportables y las únicas... etc. Horas más tarde de salir del cine, pensando en la película, llegue a una frase que me convenció bastante, y de la que, incluso, me siento orgulloso: "La única diferencia entre vivir los problemas y solucionarlos, es la actitud", dudo todavía de si es obvio o no, lo que me es innegable es que es cierta. Dirán algunos que hay problemas que no tienen solución. Cierto, pero aún así hay que ser, al menos un poco, pragmáticos en la vida, incluso con nuestras emociones, si un problema no tiene solución, si un dolor no tiene sentido... evita el problema, no busques sentido... hay cosas que no la tienen, por ejemplo (y no quiero ponerme demasiado existencialista y dramático, pero me resulta inevitable) la vida, pero tiene aún menos sentido que la vida, el buscarle sentido. Decía hoy Rajoy por la tele, que nos deseaba unas felices fiestas... etc. y que seamos felices, que es a lo más que puede aspirar un ser humano. Llevo tiempo pensando en si esto es verdad, evidentemente más tiempo que unas horas, mas bien se acerda a años, ¿es verdad? probablemente lo sea. Solo para que quede claro, Rajoy no es muy original, Aristóteles ya lo dijo en su tiempo y señalaba que había que explicar eso de ser feliz, si hay distintas maneras, y cómmo se llega a él si es lo máximo. Pero aceptando que no se puede ser feliz de forma constante, sino que describe ondas, más o menos pronunciadas, más o menos altas, cabe preguntarnos si nos debemos a ese ser feliz como meta, yo creo más bien que es un punto de vista demasiado ligado al egoismo, demasiado banal y que, si ese el fin que debe tener cada uno como ser humano, demasiado indigno... empobrecedor.
Estamos a viernes y el lunes me voy a Suiza, a esquiar, con mi padre, solos, seré feliz esa semana. Me resulta difícil imaginarme en Suiza, en lo alto de una gran montaña respirando aire puro mientras siento el frío purificador y la adrelina correr por mi sangre. Será genial.
Con un poco de suerte quedaré con Diego y con sus amigos esta noche, saldremos por ahí, quizás cenemos... da un poco igual, lo importante es que estaré rodeado de gente "buena", simpática, que nos reiremos y nos sentiremos, al menos yo, más vivo, más humano, me sentiré bien compartiendo mi vida con la de los demás.
Hablando de mí, que es lo que suelo hacer, y cambiando radicalmente de tema, este mes de Diciembre ha sido bastante bueno, terapéutico incluso, me había olvidado que no he llegado todavía a los 20, que todavía me queda mucho, muchísimo por vivir y que vivir es, o suele ser, muy "agradable". Pensando en todo lo que me queda por descubrir, todas las personas que me quedan por conocer y todo el mundo que voy a experienciar es un tanto "dramático" y sobre todo "depresivo" el pensar ya en el fin inevitable, en imaginarme situaciones de enfermedades terminales y luego asimilarlas a la vida misma. Lo cierto es, que para desgracia de muchos, los propiamente sufrientes y su entorno, no soy, o mejor... no he sido, el único que ha pensado en estos términos, incluso se me podría considerar si no optimista, sí moderado por algunos cuya vida es sumamente trágica y cuya evaluación de ella es potenciadora de esa tragedia.
Hoy, 5 de Diciembre, he visto Irina Palm, una película que no destaca por su originalidad, pero sí por su modo de ver el drama. Basta decir que es una "tragicomedia", basicamente se crean situaciones cómicas bajo un horizonte sumamente trágico, un niño con una enfermedad terminal, padres divorciados, amigas insoportables y las únicas... etc. Horas más tarde de salir del cine, pensando en la película, llegue a una frase que me convenció bastante, y de la que, incluso, me siento orgulloso: "La única diferencia entre vivir los problemas y solucionarlos, es la actitud", dudo todavía de si es obvio o no, lo que me es innegable es que es cierta. Dirán algunos que hay problemas que no tienen solución. Cierto, pero aún así hay que ser, al menos un poco, pragmáticos en la vida, incluso con nuestras emociones, si un problema no tiene solución, si un dolor no tiene sentido... evita el problema, no busques sentido... hay cosas que no la tienen, por ejemplo (y no quiero ponerme demasiado existencialista y dramático, pero me resulta inevitable) la vida, pero tiene aún menos sentido que la vida, el buscarle sentido. Decía hoy Rajoy por la tele, que nos deseaba unas felices fiestas... etc. y que seamos felices, que es a lo más que puede aspirar un ser humano. Llevo tiempo pensando en si esto es verdad, evidentemente más tiempo que unas horas, mas bien se acerda a años, ¿es verdad? probablemente lo sea. Solo para que quede claro, Rajoy no es muy original, Aristóteles ya lo dijo en su tiempo y señalaba que había que explicar eso de ser feliz, si hay distintas maneras, y cómmo se llega a él si es lo máximo. Pero aceptando que no se puede ser feliz de forma constante, sino que describe ondas, más o menos pronunciadas, más o menos altas, cabe preguntarnos si nos debemos a ese ser feliz como meta, yo creo más bien que es un punto de vista demasiado ligado al egoismo, demasiado banal y que, si ese el fin que debe tener cada uno como ser humano, demasiado indigno... empobrecedor.
Estamos a viernes y el lunes me voy a Suiza, a esquiar, con mi padre, solos, seré feliz esa semana. Me resulta difícil imaginarme en Suiza, en lo alto de una gran montaña respirando aire puro mientras siento el frío purificador y la adrelina correr por mi sangre. Será genial.
Con un poco de suerte quedaré con Diego y con sus amigos esta noche, saldremos por ahí, quizás cenemos... da un poco igual, lo importante es que estaré rodeado de gente "buena", simpática, que nos reiremos y nos sentiremos, al menos yo, más vivo, más humano, me sentiré bien compartiendo mi vida con la de los demás.
jueves, 29 de noviembre de 2007
Hoy no.
Complicado de explicar el horrible dolor que sufro. ¿Cómo se debería sentir uno cuando a diario vive la indiferencia de la persona amada? ¿Cómo se debería sentir uno cuándo no puede ya consolarse con una falsa esperanza? ¿Siente quizás un agrietamiento del corazón, una caída angustiosa hacia... ¿hacia la nada quizás??
No es fácil de llevar. Conviene olvidar, ser positivos e ignorar. Conviene, sí... pero no es posible engañarse sin traicionarse. Y no me gusta que me trate como a un desconocido que se dejó unos calcetines en su casa y que por casualidad tiene un camisa interior de su padre en casa. Y no soy capaz de soportar la indiferencia que provoco. Y siento soledad, impotencia y desolación. Y me odio por que ella me odia, la odio porque no me quiere, necesito el veneno, la droga, ¡la necesito joder! Odio, sufrimiento, impotencia, violencia, ya no me son ajenos. No sabeis lo insoportable que resulta ser contradictorio, querer a lo odiado, necesitar la fuente de tu dolor... el lenguaje no sirve para expresar lo cruel que soy conmigo mismo. ¿¡Donde está la piedad!? No puede ser que sabiendo el sufrimiento, el calvario por el que paso no muestre piedad, ¿me equivoqué tanto enamorándome de ella? Asqueroso. "El tiempo solo cura lo que no importa ya", imagínate que la frase es cierta... me resulta dificilmente creíble que me deje de importar en un futuro próximo. Un mes ha pasado, el noviembre negro del 2007. No por mostrarme indiferencia me vas a importar menos Laura, solo me causas dolor, asi que, por favor, si tienes piedad, abrázame, enséñame cómo se supera el sufrimiento, ¿how do I go on? Pregunto a la persona equivocada, quizas cuando aprenda a superarlo tenga que ejercer de profesor yo, quizás así tome venganza de mi dolor, suprimiendo el germen iniciador. A la mierda todo, pierde ya sentido, no sé de que modo el sentirse herido. No soy gran cosa como poeta, pero ahora mismo no creo que sea gran cosa en nada, asi que lo desgraciados lectores os jodeis y me tragais este mal trago. Soy muy aficcionado a perdir perdón, asi que ya si eso, en alguno otro momento... pero hoy no, hoy seguro que no. Adios.
No es fácil de llevar. Conviene olvidar, ser positivos e ignorar. Conviene, sí... pero no es posible engañarse sin traicionarse. Y no me gusta que me trate como a un desconocido que se dejó unos calcetines en su casa y que por casualidad tiene un camisa interior de su padre en casa. Y no soy capaz de soportar la indiferencia que provoco. Y siento soledad, impotencia y desolación. Y me odio por que ella me odia, la odio porque no me quiere, necesito el veneno, la droga, ¡la necesito joder! Odio, sufrimiento, impotencia, violencia, ya no me son ajenos. No sabeis lo insoportable que resulta ser contradictorio, querer a lo odiado, necesitar la fuente de tu dolor... el lenguaje no sirve para expresar lo cruel que soy conmigo mismo. ¿¡Donde está la piedad!? No puede ser que sabiendo el sufrimiento, el calvario por el que paso no muestre piedad, ¿me equivoqué tanto enamorándome de ella? Asqueroso. "El tiempo solo cura lo que no importa ya", imagínate que la frase es cierta... me resulta dificilmente creíble que me deje de importar en un futuro próximo. Un mes ha pasado, el noviembre negro del 2007. No por mostrarme indiferencia me vas a importar menos Laura, solo me causas dolor, asi que, por favor, si tienes piedad, abrázame, enséñame cómo se supera el sufrimiento, ¿how do I go on? Pregunto a la persona equivocada, quizas cuando aprenda a superarlo tenga que ejercer de profesor yo, quizás así tome venganza de mi dolor, suprimiendo el germen iniciador. A la mierda todo, pierde ya sentido, no sé de que modo el sentirse herido. No soy gran cosa como poeta, pero ahora mismo no creo que sea gran cosa en nada, asi que lo desgraciados lectores os jodeis y me tragais este mal trago. Soy muy aficcionado a perdir perdón, asi que ya si eso, en alguno otro momento... pero hoy no, hoy seguro que no. Adios.
martes, 6 de noviembre de 2007
... y de nuevo, pido perdón.
Mi padre me ha tratado siempre con mucha ternura y amor. Varias veces le hice una pregunta siempre difícil: "¿Qué digo cuando una chica me quiere y yo no a ella? Mi padre, con un tono de voz suave, tierno y conmovedor me decía: "simplemente di: a lo mejor yo te gusto más de lo que tú me gustas a mí". Sobre papel, y en español, no parece la frase más amable que se podría decir en una situación así, pero por aquel entonces, en holandés y con ese tono de voz tan cautivador resultaba enormemente tierno y acertadamente tajante. Solía terminar la conversación conmigo diciéndole "que fácil resulta decirlo ahora y qué difícil en el momento mismo", y con mi padre respondiendo con una risa sabia, emanando comprensión y diversión; esa risa reservada al reino de los padres, los cuales se maravillan de que sus hijos pasan por las mismas penurias que ellos pasaron en su adolescencia.
Curiosamente, por no sé qué fenómeno de mi educación, siempre pensé en esta frase como dicha por mí. Además, resulta vanidoso, pero no por vanidoso es menos cierto y sincero, yo nunca creí posible una ruptura sentimental estando yo enamorado, es decir, sin yo quererlo. Me creo, o al menos me creí, el novio perfecto, un tanto agobiante a veces pero poco más; mi ser tomó inconscientemente, a veces incluso conscientemente, buena nota de testimonios de mujer, vease mi madre y programas sensacionalistas feministas, en nada comparables por cierto, acerca de la pareja idílica. Buenas maneras, atención, puntualidad, regalos inesperados y disponibilidad. Así recitado parecen pautas a seguir sacadas de un libro asqueroso y absurdo que muy bien podría titularse: "¿cómo ser una buena pareja"? por Oprah. La sabiduría popular, sin embargo, defiere en la importancia de estas cosas, de estos detalles. "Más enseña una relación que diez años de universidad" es ejemplo de esta sabiduría, burda exageración diría uno, uno antes de tener de hecho una relación, no tan burda tras tenerla. La sabiduría popular es más sincera que la educación que una madre quiere para su hijo y más sincera aún y mucho más sabia también, que la "sabiduría" de los programas de media tarde presentados por una mujer que carga con el cuestionable honor de representar el feminismo en el país que corresponda.
La experiencia traumática es frctífera en lecciones. Así lo descubro yo en estos días. Una persona muy bien muede creer ser sincera cuando dice, cuenta o argumenta algo, pero dicha creencia puede ser simplemente superficial, y las verdaderas razones quizás no sean ni conocidas por la persona misma. El inconsciente. A veces ocultamos nuestro inconsciente de la consciencia, pues si nos fuera visible clara y distintamente las verdaderas razones que, a menudo, operan en nuestras decisiones, inmediatamente nos asustaíamos de lo mezquino y cruel que uno puede llegar a ser.
¿A santo de qué viene todo esto? Viene a colación de mi experiencia reciente, y es que mi novia me ha dejado hace cuatro días. Las razones fueron pobres, gran influencia consciente tuvo su dramática, y esta es sin duda la mejor palabra al caso, relación anterior y según creo ahora, influjo tuvo también el triste hecho de que ella no me quería tanto a mí, como yo a ella. Y eso que nunca me iba a pasar a mí...
Habito en un mar de confusión, dónde mil dudas me asaltan y me turban:
¿Me quiso de veras alguna vez?, ¿hubiese preferido no haber tenido esta relación nunca, si supiese de hecho que no me quería?, ¿cuando me decía que me quería lo decía de corazón o por necesidad de autoconvencerse?, ¿es posible, como ella dijo, que se desengañase al conocer que yo no siempre soy el joven espontáneo y feliz que a menudo aparento ser? Se sintió estafada, la dececioné, ¿por qué? por estar triste, por estar depresivo. Ya sé, mil voces gritan "injusticia" en mi corazón, pero en temas de amor ¿la justicia qué papel puede llegar a jugar? lo paradójico es que, gracias a Dios, ninguno.
Uno ha de decidir si sacrificarse por otro o protegerse contra una tempestad que pudiera ser demasiado fuerte. Sin duda, la valentía sí es clave en el amor. Pero, ¿quién puede ser tan ruin de acusar a una persona de cobarde, si está desnuda y débil? Yo he llegado a serlo, y de nuevo, pido perdón.
Curiosamente, por no sé qué fenómeno de mi educación, siempre pensé en esta frase como dicha por mí. Además, resulta vanidoso, pero no por vanidoso es menos cierto y sincero, yo nunca creí posible una ruptura sentimental estando yo enamorado, es decir, sin yo quererlo. Me creo, o al menos me creí, el novio perfecto, un tanto agobiante a veces pero poco más; mi ser tomó inconscientemente, a veces incluso conscientemente, buena nota de testimonios de mujer, vease mi madre y programas sensacionalistas feministas, en nada comparables por cierto, acerca de la pareja idílica. Buenas maneras, atención, puntualidad, regalos inesperados y disponibilidad. Así recitado parecen pautas a seguir sacadas de un libro asqueroso y absurdo que muy bien podría titularse: "¿cómo ser una buena pareja"? por Oprah. La sabiduría popular, sin embargo, defiere en la importancia de estas cosas, de estos detalles. "Más enseña una relación que diez años de universidad" es ejemplo de esta sabiduría, burda exageración diría uno, uno antes de tener de hecho una relación, no tan burda tras tenerla. La sabiduría popular es más sincera que la educación que una madre quiere para su hijo y más sincera aún y mucho más sabia también, que la "sabiduría" de los programas de media tarde presentados por una mujer que carga con el cuestionable honor de representar el feminismo en el país que corresponda.
La experiencia traumática es frctífera en lecciones. Así lo descubro yo en estos días. Una persona muy bien muede creer ser sincera cuando dice, cuenta o argumenta algo, pero dicha creencia puede ser simplemente superficial, y las verdaderas razones quizás no sean ni conocidas por la persona misma. El inconsciente. A veces ocultamos nuestro inconsciente de la consciencia, pues si nos fuera visible clara y distintamente las verdaderas razones que, a menudo, operan en nuestras decisiones, inmediatamente nos asustaíamos de lo mezquino y cruel que uno puede llegar a ser.
¿A santo de qué viene todo esto? Viene a colación de mi experiencia reciente, y es que mi novia me ha dejado hace cuatro días. Las razones fueron pobres, gran influencia consciente tuvo su dramática, y esta es sin duda la mejor palabra al caso, relación anterior y según creo ahora, influjo tuvo también el triste hecho de que ella no me quería tanto a mí, como yo a ella. Y eso que nunca me iba a pasar a mí...
Habito en un mar de confusión, dónde mil dudas me asaltan y me turban:
¿Me quiso de veras alguna vez?, ¿hubiese preferido no haber tenido esta relación nunca, si supiese de hecho que no me quería?, ¿cuando me decía que me quería lo decía de corazón o por necesidad de autoconvencerse?, ¿es posible, como ella dijo, que se desengañase al conocer que yo no siempre soy el joven espontáneo y feliz que a menudo aparento ser? Se sintió estafada, la dececioné, ¿por qué? por estar triste, por estar depresivo. Ya sé, mil voces gritan "injusticia" en mi corazón, pero en temas de amor ¿la justicia qué papel puede llegar a jugar? lo paradójico es que, gracias a Dios, ninguno.
Uno ha de decidir si sacrificarse por otro o protegerse contra una tempestad que pudiera ser demasiado fuerte. Sin duda, la valentía sí es clave en el amor. Pero, ¿quién puede ser tan ruin de acusar a una persona de cobarde, si está desnuda y débil? Yo he llegado a serlo, y de nuevo, pido perdón.
sábado, 27 de octubre de 2007
¿Qué me has hecho verano mío?
A los 19 años, fuerte, sano y ambicioso, estoy sumergido en mi oscuridad. Oscuridad, soledad, vacío, conciencia de muerte propia... círculo de ideas muy deprimente y agotador. Círculo de ideas en la que elegí meterme, círculo de ideas angustiosa y misteriosa, círculo enormemente absorbente, terriblemente real, irónicamente sugerente.
Por absorbente, sugerente y aterrorizador es tan parecido a un agujero negro que al cerrar los ojos no puedo evitar ver esas representaciones de agujeros negros tan típicos de los libros de física o los posters de astrología. ¿Qué hay en el centro mismo del agujero? No se sabe, se quiere saber, no se puede saber... pues muere ya no solo la vida sino incluso el tiempo y el espacio en ese centro fatídico.
A mi me dan igual los agujeros negros, no me afectan, no me van a afectar, y si cabe considerarlo, tampoco a los míos, así que, es tan irreal como Dios para mí. La muerte sin embargo es mucho más real; la oscuridad, soledad y vacío no serían agobiantes y angustiosos si no los experimentara, y afrontémoslo, nos importa lo que nos afecta, lo demás nos es totalmente indiferente.
Aquello que me aterroriza no es tanto la muerte, sino la finitud de la vida. El presagio de una nada eterna... es tan frustrante tener ya un final determinado. Forjamos nuestro destino en vida para vivirla en vida, y ahí acaba el destino, después ya no empieza nada, ha muerto todo y queda muerto sumergido en mi agujero negro.
Quiero que otros se jodan como yo, que se jodan dándose cuenta de su muerte y su irrevocable destino. Por el mero gusto de compartir una sonrisa irónica o ver en la mirada del amigo un destino trágico compartido. Es igual de inocuo trasladar la tragedia, difundirla y promocionarla, nadie te dará solución, nadie te dará consolación, y lo sé. Es por joder... bueno y por buscar consolación en la pena ajena. Nuestra felicidad en esta sociedad de la competencia es relativa a los demás, que es tan efectivo rebajar a los demás que auparse uno, y como uno ya está jodido y hundido, le es más fácil arrastrar a los demás que auparse a costa suya. Ambas formas ruines, pero desear el mal ajeno ha sido siempre culminación de deterioro y degradación y ese ser soy yo. Encantado de conoceros, espero que esta línea ni la leáis por estar ya deprimidos y trastocados; por estar jodidos.
Por absorbente, sugerente y aterrorizador es tan parecido a un agujero negro que al cerrar los ojos no puedo evitar ver esas representaciones de agujeros negros tan típicos de los libros de física o los posters de astrología. ¿Qué hay en el centro mismo del agujero? No se sabe, se quiere saber, no se puede saber... pues muere ya no solo la vida sino incluso el tiempo y el espacio en ese centro fatídico.
A mi me dan igual los agujeros negros, no me afectan, no me van a afectar, y si cabe considerarlo, tampoco a los míos, así que, es tan irreal como Dios para mí. La muerte sin embargo es mucho más real; la oscuridad, soledad y vacío no serían agobiantes y angustiosos si no los experimentara, y afrontémoslo, nos importa lo que nos afecta, lo demás nos es totalmente indiferente.
Aquello que me aterroriza no es tanto la muerte, sino la finitud de la vida. El presagio de una nada eterna... es tan frustrante tener ya un final determinado. Forjamos nuestro destino en vida para vivirla en vida, y ahí acaba el destino, después ya no empieza nada, ha muerto todo y queda muerto sumergido en mi agujero negro.
Quiero que otros se jodan como yo, que se jodan dándose cuenta de su muerte y su irrevocable destino. Por el mero gusto de compartir una sonrisa irónica o ver en la mirada del amigo un destino trágico compartido. Es igual de inocuo trasladar la tragedia, difundirla y promocionarla, nadie te dará solución, nadie te dará consolación, y lo sé. Es por joder... bueno y por buscar consolación en la pena ajena. Nuestra felicidad en esta sociedad de la competencia es relativa a los demás, que es tan efectivo rebajar a los demás que auparse uno, y como uno ya está jodido y hundido, le es más fácil arrastrar a los demás que auparse a costa suya. Ambas formas ruines, pero desear el mal ajeno ha sido siempre culminación de deterioro y degradación y ese ser soy yo. Encantado de conoceros, espero que esta línea ni la leáis por estar ya deprimidos y trastocados; por estar jodidos.
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