lunes, 1 de abril de 2013

Retratado por LGM

Tiempo tras tiempo,

Hoy por fin llegó el tiempo de buscar bus y alojamiento. El examen era el 18 y yo convencido que era el 19. Busqué bus y el alojamiento, carísimo. Me entro el susto, pánico. Todo lo demás fue frustración y miedo, es frustración y miedo.
Pensé que era buena terapia buscar un poema, ya sabes, a modo de catarsis. Obvié todo amor y busqué por soledad, miedo, tiempo. Sí, al final encontré un poema; para mí que no funcionó lo de la catarsis... los poemas parecen no dejarse leer si buscas "algo" en ellos. Es cosa jodida, ¿cuándo se pone uno a leer poemas? La cosa es que busqué por todas esas palabras y esa es la verdad, al menos ahora lo sé. Mentira, antes también lo sabía. Miedo, tic-tac y soledad, sobre todo soledad. Copié esto, verso a verso.

Está solo. Para seguir camino...

Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.

Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.

Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.

Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.

De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.

No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.

Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.

Tiempo de habitaciones separadas.

Y en mi blog añadí, "así me siento yo. Retratado.". Pero el caso es que da igual, haberlo escrito, copiado, pensado, sentido, llorado. Da igual, la fría saliva no se va, no se irá. Ni catarsis ni hostias, estoy harto ¡HARTO!

1 comentario:

Clariclea dijo...

....

Pero del mismo modo
al recuerdo se vuelve igual que a los veranos,
con ganas de tocar el mar,
como un tiempo más nuestro,
la leyenda arruinada del nosotros más puro,
una memoria de la felicidad
que duele, nos desarma
y rueda en las colinas de la tarde
y nos busca después
cada septiembre
como los álamos del río
en esa flor envejecida
de nuestra propia casa.

Los pecados del tiempo son pecados mortales.

Y al fin todo se apaga, se deshacen en lluvia
los tiranos, las mañanas de iglesia,
los titulares de periódico,
la voz que dice no o que confirma un precio,
y también lo más noble,
esa costumbre del olvido
que va imponiendo sus fronteras,
porque el amor no sabe detenerse
y su fatalidad es la del agua.
Cosas como un reloj
en el brazo del niño que miraba la tarde,
como una marca de electrodomésticos,
una casa marina,
atardeceres rojos en la universidad,
una canción, un jardín provinciano.

O tal vez aquel coche
que regresaba de los merenderos,
estampa negra, temblor cerrado a combustible,
persiguiendo la lluvia con sus faros
entre los quitamiedos,
en los recodos de la carretera.
Oigo ahora su estrépito, el de un motor antiguo,
y lo veo que cruza
el bulevar de los sueños perdidos
hasta que se detiene delante de una casa.
Paseo de la Bomba, 18.
Alguien abre la puerta.

Los niños corren y desaparecen.
Cuando la muerte quiera
una verdad quitar de entre mis manos
las hallará vacías. Al cerrarme los ojos
se mojará los dedos con la lluvia.

Nos duele envejecer, pero resulta
más difícil aún
comprender que se ama solamente
aquello que envejece.